Estado español: Los próximos 4 años no serán iguales
Publicado por Socialismo Internacional en junio 1, 2008
Giovanni Roberto / SocialismoInternacional.org / #51
Durante la mayoría de los últimos 4 años, la labor del PSOE en desactivar los movimientos que lo llevaron al poder ha sido más que efectiva. Sólo en los primeros meses, tras la retirada de las tropas de Irak y la aprobación de la ley de matrimonio homosexual, este partido “socialdemócrata” prometía gobernar diferente al antiguo gobernante de derechas Partido Popular. Pero como sucede con demasiada frecuencia, las promesas electorales no tienen que ver nada con las acciones del gobierno una vez en el poder.
Gobernando la ofensiva neoliberal del capitalismo global, el PSOE se ha dedicado a implementar políticas económicas que sólo han garantizado las enormes ganancias empresariales frente a los sueldos de los trabajadores. La Reforma Laboral aprobada hace dos años, con la alianza de los sindicatos mayoritarios, fue una medida adaptada a la llamada flexibilidad laboral que abarata el despido y reducía las aportaciones empresariales al estado. Los empresarios están más que contentos con la labor de este partido que vergonzosamente dice ser de “izquierda y socialista”, cuando es en realidad, algo evidente durante las pasadas elecciones, la apuesta del capital español para sobrevivir la crisis que viene.
Y es que el boom que había vivido la economía española durante los últimos años se desvanece apresuradamente de mano de la crisis financiera e inmobiliaria que también afecta otras economías a nivel mundial. La inflación en los precios, un aumento considerable del desempleo en el último año, la reducción del consumo y la casi paralización de la espiral ascendente en la construcción apuntan a una dura crisis del capitalismo. Aunque a toda costa la prensa y los políticos intentan negar este efecto asegurando demagógicamente que “España será la primera en salir”.
Elecciones Generales
Pero lo cierto es que la economía fue el tema que más preocupó a los votantes las pasadas elecciones de marzo. El clima tenso de polarización política entre los dos partidos mayoritarios (PSOE y PP) también se reflejó en los resultados electorales. La mayoría voto al PSOE para evitar que ganara el PP (el llamado voto útil), pero este último también salió reforzado frente al resto de partidos.
El gran perdedor fue la coalición Izquierda Unida, debido a que su rol institucional durante los últimos años ha sido las de buscar alianzas con el PSOE para gobernar, abandonando la lucha en la calle y su propio discurso de izquierda. Ha pasado de 5 delegados al congreso a 2. Esta táctica de competir en los términos de la socialdemocracia liberal ha llevado a IU a la posición nefasta de apoyar la intervención imperialista en el Líbano, la reforma laboral, y el proceso de privatización en la universidad. La historia no hace más que confirmar vez tras vez la importancia de la independencia con respecto a las instituciones y la necesidad de que la izquierda tenga su propio discurso y sus propias estrategias de cambio, alejadas de las esperanzas de gobernabilidad.
¿Comienzan a despertar las luchas?
Lo cierto también es que durante el último año algunas luchas empiezan a señalar un posible cambio de ciclo. No se trata del reflujo de movimientos y luchas que tendían cada vez más a su desorientación y desactivación, sino de un lento pero sólido despertar. Algunas luchas tienen un carácter defensivo, pero otras ponen de nuevo sobre la mesa la conquista de más derechos laborales y sociales.
La nueva Ley de Educación de Cataluña es muy parecida a la idea de las escuelas Charter que intentan implementar en Puerto Rico. Se trata de la privatización declarada de la escuela pública mediante la concertación con “entidades educativas privadas” para la formación de nuevas escuelas, pero también de trasladar a éstas la administración de escuelas públicas, relegando a demás la competencia de contratación de nuevos maestros. Una huelga convocada en febrero pasado paralizó casi la totalidad de las escuelas catalanasy concentró a más de 60 mil personas en el centro de Barcelona.
La otra lucha importante ha sido la de los conductores de autobuses de Barcelona quienes pedían dos días de descanso a la semana sin reducción de sueldo. Después de casi seis meses de conflicto con la empresa y tras haber logrado crear gran apoyo entre los usuarios de las guaguas, la empresa cedió ante la amenaza de extender de manera indefinida la huelga.
En otros sitios, los/as trabajadores de funerarias de Sevilla exigen una reducción de jornada laboral, los/as conductores de guaguas: mejores sueldos y menos horas de trabajo, los/as victoriosos/as limpiadores de los Metros de Madrid: estabilidad de empleo e igualdad para todos/as los/as trabajadoras de todas las compañías subcontratadas, etc.
En la universidad, un renovado movimiento estudiantil esta elevando el debate sobre las contra reformas de adaptación neoliberal. Los deseos empresariales de convertir la universidad en una fábrica de trabajadores precarios esta siendo denunciado por miles de estudiantes por todo el estado.
La debilidad aún está en lo sectoriales que son todas estas luchas y en su incapacidad de desarrollar un proyecto unitario en la calle para afrontar las diversas ofensivas patronales. La crisis que se avecina apresuradamente deberá forzar agendas comunes entre los sindicatos, los movimientos sociales y las fuerzas políticas para defender el nivel de vida de la clase trabajadora. Pero esta unidad también será necesaria para mejorar la vida de la mayoría trabajadora, detener la ofensiva patronal y traer de vuelta la lucha entre las clases al centro de los debates fundamentales de hoy día.

