Socialismo Internacional

Periódico de la Organización Socialista Internacional

Bolivia: ¿Enfrentarán los trabajadores a la oligarquía?

Posted by Socialismo Internacional en junio 12, 2008

El gobierno de Evo Morales pasa por un momento crucial. Durante los últimos dos años y medio de gobierno del Movimiento al Socialismo la oligarquía boliviana ha lograda poco a poco marcar todo el clima político en Bolivia. Lo último ha sido los referéndumes autonómicos, que no ha sido otra cosa que el intento de las elites de destrozar el poder del Estado central que ya no les pertenece. Intento que asusta y presupone confrontaciones mayores entre sectores amplios de la población boliviana. En agosto próximo habrá referéndumes revocatorios a los cargos de presidente y gobernadores departamentales. El gobierno del MAS pasa por un muy mal momento. La pregunta que nos hacemos desde La trinchera obrera es si será posible una “tercera vía” entre los ataques constantes de la oligarquía y las tímidas e inconsecuentes acciones del gobierno. Una vía obrera, de trabajadores y trabajadoras, que verdaderamente mejore la vida de los bolivianos y acabe con la dominación de los ricos, del capitalismo. Los artículos que siguen señalan parte de esa alternativa.

—La Trinchera Obrera

LA COB VA A LA HUELGA DESDE EL 16

Trabajadores urbanos y rurales anuncian huelga, movilización y bloqueo de caminos para derrotar a la oligarquía y presionar para que Evo aumente salarios y expropie a las transnacionales y a los latifundistas

CLAMOR ALTEÑO: ¡GOLDBERG GO HOME!

Miles de trabajadores y vecinos de la ciudad de El Alto, la más pobre y rebelde de Bolivia, cercaron por cinco horas la Embajada de Estados Unidos en La Paz y demandaron a gritos la salida del embajador Philip Goldberg, acusado de patrocinar el acoso oligárquico sobre el presidente indígena Evo Morales y facilitar la total impunidad de los ex gobernantes Gonzalo Sánchez de Lozada y Carlos Sánchez Berzaín, encausados por la justicia local.

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LA COB VA A LA HUELGA DESDE EL 16

La Paz, junio 3, 2008.- Venciendo la resistencia de los sindicalistas afines al gobierno indígena-campesino, la Central Obrera Boliviana (COB) decretó una huelga general indefinida y movilizaciones desde el próximo 16 de junio para frenar la rebelión de la oligarquía y obligar al presidente Evo Morales a cumplir con sus promesas de acabar con el neoliberalismo, profundizar las reformas y mejorar la calidad de vida de la población.

El ampliado de la COB, celebrado este lunes en La Paz con la participación de los principales sindicatos y organizaciones populares urbanas y rurales del país, convocó a la huelga y al bloqueo de caminos para presionar a Evo para que cumpla con la denominada “agenda de octubre”, que postula la expropiación a dominio estatal de las empresas transnacionales del gas, petróleo y minerales, la expropiación de los latifundios y la entrega de tierras para los campesinos, el aumento general de sueldos y salarios, el control de precios de los alimentos y la aprobación de una nueva ley de pensiones.

“Después de un debate de más de tres horas llegamos a conclusiones, que frente a la política del gobierno de Evo Morales que ha hecho a un lado al pliego de la COB y no hubo respuesta alguna, los trabajadores de forma unánime han decretado que a partir del 16 de junio empieza el bloqueo nacional de caminos y la huelga general indefinida”, dijo el dirigente de la Central Obrera de Oruro, el minero Jaime Solares.

El dirigente laboral, que dirigió los levantamientos populares en el 2003 y 2005 que derrocaron a dos gobiernos neoliberales, explicó que el ampliado laboral instruyó a los sindicalistas organizar la huelga y los bloqueos desde las bases.

“En todos los departamentos se harán ampliados para organizar la huelga general e informar a las bases, acerca del trabajo que harán para consolidar la medida de presión”, agregó.

“Necesitamos el apoyo del pueblo para revertir las cosas que existen en el país a todo nivel”, dijo al explicar que la lucha laboral se orienta a frenar la conspiración de la oligarquía que avanza con sus referéndums separatistas, para profundizar los cambios políticos y económicos en el país y para defender la economía y salud popular.

Línea revolucionaria

La decisión del ampliado de la COB se sustenta básicamente en la línea política aprobada por la última asamblea de los mineros proletarios de Huanuni y las recientes resoluciones del Congreso de la Central Obrera orureña, que han cobrado gran fuerza al interior de la organización unitaria de los trabajadores.

“Nuestra lucha debe ir dirigida a arrebatar la fuente del poder económico de esta minoría oligárquica y latifundista. Eso significa luchar por el cumplimiento de las Agendas de 2003 y 2005, nacionalizando las empresas trasnacionales y recuperando las empresas capitalizadas. Así herimos de muerte a los gamonales, frenamos el saqueo, generamos fuentes de trabajo y superamos, en los hechos, la pobreza ancestral a la que nos ha sometido el capitalismo y neoliberalismo”, había señalado la asamblea de los 5 mil mineros de estaño de Huanuni.

Allí, en la mayor mina estatal del país, los sindicalistas conminaron al gobierno de Morales a dejar de lado su política conciliadora con la burguesía, que lo único que logró fue que la derecha y el fascismo alcen cabeza, ganen a las clases medias y tomen el control de casi la mitad de Bolivia, levantando gobiernos paralelos y en desacato al de Morales.

“El Gobierno –dice la asamblea minera– ya no puede eludir irresponsablemente este camino. Basta de concertar con los conspiradores y saboteadores del verdadero proceso de cambio. El cambio no debe ser frase hueca sino cambio estructural para recuperar nuestros recursos naturales y explotarlos a través del Estado bajo control social. Nacionalizar e industrializar nuestras riquezas debe ser el objetivo inmediato. La experiencia ha demostrado que sólo el pueblo a través del Estado puede hacerlo”.

Cuestionamientos

La reunión laboral también cuestionó la actitud de los principales dirigentes oficialistas de la COB, como Pedro Montes, que suspendieron inconsultamente las movilizaciones, apoyando la política conciliadora de Morales con la oligarquía y evitando que los trabajadores reclamen por sus reivindicaciones y en contra del visible deterioro en los ingresos reales y su calidad de vida.

“Ha habido un cuestionamiento de todos los sectores y se resolvió que se llevará adelante el Congreso de la COB (para elegir a nuevos dirigentes, NdR), después de las movilizaciones del 16 de junio”, explicó Solares.

En la percepción de los sindicatos más radicalizados, como los mineros y los maestros urbanos de La Paz (que este viernes reeligieron a sus radicales dirigentes trotskistas), el fortalecimiento de la derecha y los crecientes abusos contra los trabajadores se explicar por la inacción y debilidad gubernamental.

Lucha de clases

Así, los mineros de Huanuni, tras condenar “la agresión salvaje a los hermanos campesinos por parte de grupos pagados por los oligarcas y latifundistas de Sucre y la media luna”, advirtieron “que de continuar este salvajismo fascista los mineros marcharemos en defensa de nuestros hermanos de clase para castigar a los culpables de estos atropellos que se vienen haciendo costumbre en Sucre y los departamentos donde controlan las bandas fascistas de adinerados extranjeros”.

“La represión cobarde desatada por los grupos fascistas de Sucre contra compañeros campesinos (a los que desnudaron, golpearon, arrastraron por las calles y los hicieron arrodillar y pedir perdón en la plaza central, NdR) es una nueva provocación a las mayorías nacionales y a la clase trabajadora que está cansada de estos atropellos y abusos humillantes organizados y financiados por la oligarquía trasnacional y latifundista que conspira abiertamente contra el orden establecido promoviendo el desacato sistemático a las leyes de la República”.

“La lucha de clases se polariza cada vez más. Atribuir sólo al racismo estos continuos ataques contra nuestros hermanos originarios y campesinos, del cual somos parte, es un error que debemos superar. Las minorías aplastadas el 2003 y 2005 deben definitivamente ser eliminadas porque son las financiadoras de este estado de anarquía e ilegalidad montado sobre el gran show de las autonomías”, agrega la proclama aprobada por la asamblea minera.

CLAMOR ALTEÑO: ¡GOLDBERG GO HOME!

La Paz, junio 10, 2008.- Miles de trabajadores y vecinos de la ciudad de El Alto, la más pobre y rebelde de Bolivia, cercaron por cinco horas la Embajada de Estados Unidos en La Paz y demandaron a gritos la salida del embajador Philip Goldberg, acusado de patrocinar el acoso oligárquico sobre el presidente indígena Evo Morales y facilitar la total impunidad de los ex gobernantes Gonzalo Sánchez de Lozada y Carlos Sánchez Berzaín, encausados por la justicia local.

“Estamos indignados por el asilo y protección que los Estados Unidos le han dado al ex ministro de Defensa, Carlos Sánchez, dijo Sonia Brito, presidenta de la Asamblea de derechos Humanos, quien junto a miles de vecinos marcharon sobre el “bunker” de los gringos, una gigantesca mole de cemento ubicada en el centro de la ciudad.

Durante cinco horas, cerca de 50 mil trabajadores y vecinos alteños rodearon las instalaciones de la Embajada de Estados Unidos, rompiendo los anillos de seguridad dispuestos por la Policía Nacional, exigiendo justicia para las víctimas de la masacre de octubre del 2003 y el cese de la injerencia norteamericana. Los manifestantes fueron reprimidos por la Policía.

En octubre del 2003, 65 personas fueron muertas y más de 400 resultaron heridas por la dura represión ordenada por Sánchez de Lozada y Sánchez Berzaín. Otras nueve personas fallecieron en los meses venideros por las graves secuelas de sus severas lesiones que no pudieron superar.

La rebelión popular, principalmente en la ciudad de El Alto, se desató en el 2003 para impedir la exportación de gas natural licuado a Estados Unidos, a través de un puerto chileno; negocio que sólo beneficiaba a las transnacionales y dejaba migajas para Bolivia. Sánchez de Lozada dimitió y fugó a Estados Unidos junto a Sánchez Berzaín y el ex ministro de Hidrocarburos, Jorge Berindoagüe.

Marcha popular

En la marcha participaron la Federación de Juntas Vecinales (Fejuve), la Central Obrera Regional (COR), la Federación de Gremiales, Federación de Trabajadores en Carne y Ramas Anexas (Futecra), Federación de Padres de Familia (Fedepaf), Sindicato de Choferes Primero de Mayo, Concejo Municipal, Federación Sindical Única de Campesinos del Radio Urbano y Suburbano (Fesucaruso) y la Federación de Mercados, entre otras.

La anterior semana se conoció que el Departamento de Estado de Estados Unidos concedió asilo político a Sánchez Berzaín, que en octubre de 2003 fugó junto a Gonzalo Sánchez de Lozada hacia el país del norte.

Fue el mismo ex ministro quien en contacto con algunos medios locales confirmó su asilo en los Estados Unidos, supuestamente porque es un perseguido político.

Ante esta situación, el abogado de las víctimas de octubre de 2003, Rogelio Mayta, dijo que esta situación podría complicar aún más la extradición de Sánchez Berzaín y del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, ambos acusados de genocidio y de eludir justicia boliviana.

Demanda gubernamental

El presidente de Bolivia, Evo Morales, solicitó el domingo al Gobierno de los Estados Unidos cooperación para que el ex ministro de Defensa, Carlos Sánchez Berzaín, responda ante la justicia por la masacre de octubre de 2003.

“Quisiéramos que el Gobierno de Estados Unidos, no sólo el embajador de los Estados Unidos (Philip Goldberg), (nos) ayuden a hacer justicia (contra) quienes hicieron mucho daño a Bolivia”, expresó Morales.

“No es posible que algunos personajes con mala trayectoria política puedan ser protegidos por el Gobierno de los Estados Unidos”, acotó.

La conspiración de Golberg

Según ha denunciado el gobierno, la Embajada de Estados Unidos es la que promueve y financia los intentos separatistas de la oligarquía. Las estrechas relaciones del embajador estadounidense Philip Goldberg con los prefectos y líderes opositores y el financiamiento de la agencia norteamericana de cooperación Usaid a los políticos derechistas de oposición son prueba de ello y marcan la evolución de la política de Washington con relación al presidente Morales.

Hasta el 2002, el dirigente cocalero Evo Morales era considerado como el enemigo número uno de Washington. En ese entonces, el embajador Manuel Rocha amenazaba abiertamente a los bolivianos con suspender la ayuda económica y cortar relaciones diplomáticas si éstos se animaban a votar por Evo, al que consideraban ligado al narcotráfico.

Sin embargo, en el periodo 2003 – 2005, cuando el levantisco pueblo boliviano derribó a dos gobiernos neoliberales (Gonzalo Sánchez de Lozada y Carlos Mesa) y amenazó con expulsar a las transnacionales petroleras y mineras que saqueaban Bolivia, nacionalizando el gas, las minas y las tierras, Washington revalorizó el papel de Morales y decidió, aunque de mala gana, convivir con él, más aún cuando éste ganó las elecciones de fines del 2005 con el 54 por ciento de los votos.

Ya en el poder, Morales atemperó los ánimos populares sobre la expulsión de las transnacionales y logró nuevos acuerdos con las petroleras, legalizando sus contratos y garantizando sus propiedades, sus inversiones y ganancias. Otorgó también amplias garantías para la propiedad y la inversión privada que cumplan con las normas y leyes.

Todo ello agrada a Washington, aunque no es suficiente para anular el creciente apoyo estadounidense a la causa de la oposición oligárquica. El alineamiento de Morales con los regímenes de Cuba y Venezuela, su tolerancia al cultivo limitado de coca, su permanente y estridente retórica antiimperialista y la amenaza de que los sectores radicales de indígenas y trabajadores desborden al presidente indígena hacen que la Embajada no confíe en Evo y busque, por el contrario, limitar su poder al altiplano, tal como actualmente ocurre.

La administración Bush fogonea contra Morales y ha enviado a su mayor experto en el separatismo como Philip Goldberg, que ya trabajó entre 1994 y 1996 como asistente especial del embajador Richard Holbrooke, uno de los estrategas de la desintegración de Yugoslavia y de la caída en 2000 del presidente Slobodan Milosevic. Goldberg promovió la separación de Serbia y Montenegro y también estuvo en Kosovo, generando conflictos entre serbios y albaneses. Ahora está en los andes bolivianos, alentando la rebelión de los 100 clanes oligárquicos, que son dueños de la tierra, los grandes negocios, la banca y la conciencia de muchos.

Artículos de la Redacción de Econoticias Bolivia.

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Una respuesta to “Bolivia: ¿Enfrentarán los trabajadores a la oligarquía?”

  1. payasoo said

    Me parece q eres un rojo mencheviqueeeeee jajajajajaja cuanto te quiero compañero no tenemos noticias de tu viaje pero seguro q llegaste bien pues el blog renovo, nosotros hemos creado uno no se si le echaste un vistazo, pero te adelanto q esta siendo un exito,… algo q si q te adelante pues te dije q el que te escribe tiene ganas de crear, de luchar…, un abrazo amigo, jovenesdespiertos.wordpress.com

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