El Secretario se ha Poncha’o
Publicado por Socialismo Internacional en agosto 6, 2008
Eva L. Ayala Reyes, presidenta FMPR local de Comerío
Si vieran la entrevista de Aragunde en un periódico del domingo. Para aumentar el tiempo lectivo, reducir la burocracia para que todos cobren a tiempo y que hasta los transitorios cobren en la siguiente quincena, para descentralizar, para que el magisterio no sea tratado con desidia en el DE, para aumentar la eficiencia y no tener que cubrir las plazas de los que se retiran o renuncian, para todo eso y más es que se trae el ponchador. En lugar de llamársele ponchador al dichoso aparato se le debió haber llamado el “resuélvelotodo” si es que seguimos el razonamiento de Rafael Aragunde. A fin de cuentas, gracias al aparatito con aureola de varita mágica se puede decir que el Secretario Aragunde es el más poncha’o. ¡Ay Harry Potter, te has queda’o chiquitito al lado de este moderno mago de los pasillos penumbrosos!
Pero siendo justos, hay que confesar que no es esa la única genialidad de este intelectual venido a menos. Para él, el maestro (a) tiene que gastar de su bolsillo para comprar material y equipo por que eso es mundial, es “parte de la cultura del sistema”. ¡Prefiero ser inculta! Y el maestro (a) tiene que hacer trabajo administrativo porque eso también es mundial. Para ser consistente en su cinismo, culpa al maestro (a) por los problemas educativos y al magisterio y a la huelga por los problemas del ponchador. Dice que se vandalizaron 400 ponchadores. Pero se canta y se llora al decir que “el ponchador ha tenido un éxito extraordinario”.
Trata de justificar los nombramientos políticos en Educación ya que hay que tener “gente de confianza” y de paso le hace su campañita al jefe político diciendo que se queda en Educación si el Gobernador gana las elecciones. ¡Después dice que no politiquea! Y sin ningún bochorno termina diciendo que está contento con su labor. Claro, hay que ver si el gobernante de turno gana o pierde votos con las genialidades del Secretario.
Por eso, si alguien preguntara qué hay de nuevo en Educación, tendríamos que decirle que nunca en la historia habíamos tenido un Secretario tan cínico y burlón como el que hoy tenemos que padecer. ¡Eso es nuevo! A simple vista no parece haber explicación para las bufonadas de Aragunde. Pero pensándolo bien, esa es la mejor forma de distraernos ante los graves problemas que aquejan al sistema educativo puertorriqueño.
Si hay sobre mil plazas sin cubrir, pues eso no importa. Si hay problemas de sabandijas o aguas usadas, escapes de gases o asbesto, es mejor ni mencionarlo y echarlo todo a chiste. Si faltan materiales, equipo y planta física, pues eso no es nada. Allá los maestros (as). Si el programa de educación especial es un desastre por la irresponsabilidad del Secretario y sus burócratas, pues, ¿y qué? Si los maestros, padres y alumnos se sienten cada vez más marginados de los procesos educativos, ¿qué se va a hacer? Y si hay escuelas donde las cosas funcionan bien gracias al sacrificio del magisterio como ocurría en Utuado, pues hay que destruir eso, aplastar al que difiera y darle un escarmiento a los maestros (as). Para que no vuelvan a protestar. Que protesten en China, que allá es que no hay democracia. Si los planteles no ofrecen seguridad a estudiantes y personal, eso no se discute. A ponerle cámaras en los ponchadores a los maestros para ficharlos bien. Si hay robos y actos de vandalismo, hay que hacerse de la vista larga. ¡Ya encontrará el Secretario y su jefe político la manera de culpar al magisterio por todo eso!
Y el maestro (a) que quiera almorzar en el comedor, pues que trabaje durante la hora de almuerzo. O si no, que se le eche la comida a los cerdos, aunque los maestros se queden sin almorzar. ¡Pa’ que vean quién es el que manda! Si los ponchadores funcionaron mal, pues hay que culpar al magisterio. Aunque se haya creado un caos administrativo con miles de descuentos ilegales de salario, aunque le hayan desgraciado las vacaciones a miles de compañeras (os) dejándolos sin el sustento para su familia, esos son pajitas que le caen a la leche. El Secretario ha violado la normativa del Departamento al descontarnos el salario como medida disciplinaria. Hay hasta compañeras a quienes les han negado la licencia por maternidad en abierta violación a las leyes y a sus derechos. ¡Que vayan a los tribunales si quieren! Para eso el gobierno quita y pone jueces que le sirvan a los grandes intereses. Al fin y al cabo en todos los casos importantes en los años recientes los tribunales (de acá y de allá, que no es mucha la diferencia) se han ido a favor de los patronos, a favor de los desarrolladores, a favor de los poderosos. Y el pueblo, que se chave. Miren Paseo Caribe. Miren el caso de los ponchadores. Miren la alianza de patrono-Gobierno-Tribunales para destruir la Federación y privilegiar a la patronal. Al fin y al cabo, el ejecutivo, el legislativo y el judicial son poderes al servicio de los grandes intereses. Todos se montan en el mismo barco y comen en el mismo plato.
No es cierto que el ponchador resuelva algo. Al contrario, su implantación a lo loco cuesta un montón de millones. Registra la huella dactilar, atenta contra derechos constitucionales, aumenta la jornada de trabajo, nos quita parte de la hora de almuerzo. Pero hay que darle el contrato multimillonario al esposo de una alta funcionaria de confianza de Aragunde. Y como quiera el patrono puede arreglarle los papeles a sus protegidos. Miren el caos que causaron los ponchadores y la falta de capacidad del Secretario. Al magisterio le quitan su dinero y el que comete el acto se queda de lo más campante. Lo mismo que el IVU y el alto costo de la vida que son medios para que los grandes intereses se apropien todos los días de parte de nuestro menguado salario. Pero son los grandes intereses protegidos por el gobierno y la judicatura. Si lo hiciera alguien en la calle, lo denunciaríamos por robo. Pero ya lo dijimos, tanto el Secretario como el Gobierno de turno están poncha’os. Son los más antiobreros de toda la historia.
Por eso el magisterio, junto a otros sectores de trabajadores, tiene que mantenerse alerta. Hay que defender los derechos con uñas y dientes. Como dijera Hostos: “No hay triunfo sin lucha”.
—

