Italia: la urgente necesidad de una lucha unitaria
Publicado por Socialismo Internacional en septiembre 21, 2008
La victoria electoral de la coalición de Silvio Berlusconi fue un desastre para la izquierda. Los protagonistas del nuevo gobierno son las fuerzas de la extrema derecha. A principios de julio, La Hiedra habló con Cinzia Arruzza, una destacada activista de Sinistra Crítica, la agrupación de la izquierda radical italiana.
La victoria electoral de la coalición de Silvio Berlusconi fue un desastre para la izquierda. Los protagonistas del nuevo gobierno son las fuerzas de la extrema derecha.
El líder de la “pos fascista” Alianza Nacional, Gianfranco Fini, ha reemplazado a Fausto Bertinotti de Rifondazione Comunista, como presidente del parlamento. Aún más preocupante es la Liga Norte, que impulsa pogromos contra los inmigrantes.
A principios de julio, La Hiedra habló con Cinzia Arruzza, una destacada activista de Sinistra Crítica, la agrupación de la izquierda radical italiana.
Cinzia describe la situación en Italia: “Las últimas encuestas dieron el 65% a Berlusconi, a pesar de la ley de justicia que éste hizo aprobar para escaparse de las acusaciones contra él. La Liga Norte es muy fuerte en el norte de Italia, con el 15% en Lombardía, y 20-25% en Veneto.”
“La caída de la izquierda es tal que, por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, no hay ni un diputado socialista o comunista en el parlamento italiano.”
La Liga Norte se ha declarado “el nuevo partido de los trabajadores”. Cinzia cuestiona esta afirmación: “Es indudable que la Liga Norte se ha fortalecido, incluso creando su propio ‘sindicato’. Tiene muchos alcaldes en pequeñas y medianas ciudades. Además, organizan grupos de vigilancia civil con sus seguidores, que van por la calle con palos”.
Aún así, afirma: “la Liga Norte no tiene raíces sociales en la clase trabajadora como tal, como las que tenían antes los comunistas y socialistas.”
El crecimiento de la derecha en Italia ha conllevado un auge del racismo, no sólo a nivel de las instituciones sino también en la calle: “El racismo es producto no sólo de la campaña racista de la derecha, sino también de la crisis económica, de la difícil situación económica de la gente trabajadora en Italia. Hay salarios muy bajos, los precios suben, los jóvenes sufren la precariedad y no consiguen trabajos normales hasta llegar a los 35 años.”
“Así, es fácil que crezcan las ideas racistas y reaccionarias en general.”
“Berlusconi intenta fortalecerse mediante argumentos racistas, presentándose como el defensor de la seguridad ciudadana. Su gobierno ha propuesto nuevas leyes, dirigidas contra los inmigrantes, por ejemplo, inventando el crimen de la inmigración ilegal, y encarcelando a los inmigrantes.”
“Quieren hacer un censo de la población gitana, y tomarles las huellas dactilares, incluso a los niños.”
Esto no está exento de problemas para Berlusconi, que en algún momento llegó a declarar la anulación de la propuesta: “La Iglesia católica está en contra de esta ley pero la Liga Norte insiste en que se apruebe.”
El racismo institucional incita ataques xenófobos en la calle. Como denunció Amnistía Internacional, el mismo día en que el Ministro de Interior italiano Roberto Maroni —de la Liga Norte— anunció que “todos los campamentos de gitanos deben ser desmantelados inmediatamente y sus habitantes expulsados o encarcelados”, hubo ataques con cócteles molotov a comunidades gitanas en las afueras de varias ciudades.
Fomentando el racismo
De esta situación, el gobierno anterior de Prodi —de “centroizquierda”— tiene gran parte de culpa. Explica Cinzia: “Introdujo una ley que fomentó la precariedad laboral. Mantuvo las tropas en Afganistán, y envió tropas al Líbano.”
Incluso fomentaron el racismo: “Walter Veltroni [entonces alcalde de Roma y Presidente del Partido Demócrata] respondió a la detención en noviembre de 2007 de un rumano, acusado del asesinato de una mujer italiana, con una campaña racista contra los rumanos. El gobierno Prodi introdujo un decreto para permitir a las autoridades expulsar a los inmigrantes que considerasen ‘peligrosos’.”
Tras la aprobación de este decreto, hubo ataques a rumanos en la calle: uno de ellos fue gravemente herido tras ser asaltado por una muchedumbre armada con navajas y barras metálicas.
En las últimas elecciones, Veltroni fue el candidato presidencial de centroizquierda.
Tristemente, la izquierda —el Partito della Rifondazione Comunista (PRC)— también tiene su parte de culpa. Participaron en el gobierno de Prodi con varios ministros y el líder del PRC, Fausto Bertinotti, fue Presidente del parlamento. Explica Cinzia que “durante 2 años, apoyaron casi todo lo que hizo Prodi.”
A pesar de su historial como partido antiguerra: “el PRC votó a favor del envío de tropas a Afganistán y Líbano. Bertinotti dijo que las tropas italianas en Líbano fueron una fuerza de paz.”
Como resultado de este historial, la alianza Izquierda Arcoiris —formada por Rifondazione Comunista, el Partido de los Comunistas de Italia (PdCI) y los Verdes— recibió sólo el 3% de los votos en las elecciones de abril, con lo que no logró ni un escaño. En las elecciones anteriores, estos partidos sumaron el 11% de los votos. Según Cinzia: “mucha gente de izquierdas no quería votarles”.
Su rechazo a esta trayectoria llevó a Sinistra Critica —durante dos años una plataforma crítica dentro del PRC— a establecerse como un grupo independiente del partido a finales de 2007.
Con poco tiempo para prepararse, Sinistra Critica se presentó a las elecciones de abril de 2008. Consiguió unos 170.000 votos, un 0,5%, lo que no representa mucho en términos electorales, pero sí es una buena base para impulsar las luchas.
Y hay una gran necesidad de movilización contra el gobierno de Berlusconi.
En este aspecto, hay buenas noticias del Congreso de Rifondazione Comunista, celebrado a finales de julio. Por una estrecha mayoría, éste acordó una resolución que supone un gran giro hacia la izquierda. Rechaza la colaboración institucional con el “centro izquierda”.
Declara que “es necesario construir la oposición al gobierno Berlusconi” y que “en la crisis de la globalización capitalista, la alternativa se construye en la lucha social y política contra el gobierno Berlusconi”.
“El PRC, retomando el camino empezado en Génova, reitera su implicación en el movimiento mundial contra la globalización capitalista.”
Tras la desastrosa experiencia con Prodi, el Congreso declaró que “el PRC tiene que empeñarse… en cada lucha contra las guerras… contra la OTAN y contra todas las bases militares extranjeras… y tiene que empeñarse en la retirada de los contingentes italianos de los escenarios de guerra.”
Estas declaraciones se tendrán que medir en la práctica.
Seguramente, no se ha hecho balance de todos los errores cometidos en estos últimos años; no se debe olvidar que uno de los principales impulsores de la crítica a la política anterior del PRC es Paolo Ferrero, que fue Ministro en el Gobierno Prodi.
Por otra parte, se podría preguntar si la decisión de los compañeros de Sinistra Critica, de abandonar el partido hace pocos meses, se ha confirmado o no con el tiempo.
Pero el giro en Rifondazione es prueba de que muchos de sus activistas quieren pasar de la política de subordinación al social liberalismo, a impulsar la movilización social.
Frente a los ataques racistas y neoliberales del Gobierno de Berlusconi, y el peligro real en la calle representado por las bandas de la Liga Norte, hace falta una respuesta contundente y urgente.
Ésta requerirá la coordinación de activistas de la izquierda revolucionaria con los de Rifondazione, y con los miles de activistas sin partido.
La unidad en la lucha no implica olvidarse de los debates de fondo: las críticas hacia la participación en las instituciones; la necesidad de independencia respecto al social liberalismo; cómo deben organizarse los y las activistas anticapitalistas y revolucionarios; qué tipo de partido es necesario, etc.
Pero la prueba real e inmediata para la izquierda radical en Italia no son sus debates internos, sino su capacidad de crear luchas unitarias, en solidaridad con los inmigrantes y el resto de la clase trabajadora. No se puede esperar, hay que luchar ya contra Berlusconi y contra sus aliados de extrema derecha.
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