Boston dice: ¡No a la Guerra!
Publicado por Socialismo Internacional en octubre 12, 2008
La turbulencia económica que vive los Estados Unidos y la encrucijada en la que se encuentran las aventuras militares Norteamericana, han revivido en los pobres la urgencia de apoderarse de las calles.Cientos en Boston manifestaron su descontento contra la guerra, en momentos en que la perdida de vivienda, el aumentos en el costo de vida y la tasa de desempleo reflejan cifras alarmantes. Stanley Rosario reporta para La Trinchera Obrera.
El 11 de Octubre se recordó con protesta en diversas ciudades del país, el sexto aniversario de la aprobación del Congreso Norteamericano a la Invasión de Irak. Cientos de activistas de diversas organizaciones en Boston manifestaron su descontento con la guerra y exigieron el retiro total de las tropas desplegadas en Irak y Afganistán.
Esta es la sexta protesta en menos de una semana en la ciudad de Boston luego de que el Presidente Bush anunciara la emisión de un préstamo valorado en 700 billones de dólares para rescatar las grandes Instituciones Financieras al borde de la quiebra. Esta decisión del Gobierno a causado mucho malestar entre la población que ha estado por cerca de dos años sufriendo la perdidas de sus casas por los altos costos de las hipotecas sin recibir ayuda alguna del Gobierno Federal.
La relación entre la crisis económica, la perdida de viviendas, el aumento en el costo de la vida, y el alto numero de desempleados empieza a vincularse entre los activistas con el atropelló cometidos en el exterior por el gobierno, las perdidas de vidas de soldados y de civiles en el terreno de guerra.
Esta manifestación puso en el terreno de lucha a un renovado movimiento estudiantil y universitario que empieza a superar los efectos de la parálisis que produjo el apoyo a John Kerry en las elecciones del 2004.
Esta vez los activistas han decidido no renunciar a las calles por las cercanía de las elecciones, y es que el nivel de politización social ha alcanzado niveles insospechados, millones de norteamericanos empiezan a verse como los mejores defensores del futuro de sus vidas.