Socialismo Internacional

Periódico de la Organización Socialista Internacional

¡Qué la crisis la paguen los ricos!

Publicado por Socialismo Internacional en febrero 6, 2009

festejan-fortunho-y-carrion

Urgen medidas que distribuyan las riquezas

Socialismo Internacional

El gobernador, Luis Fortuño, ha decretado un estado de emergencia fiscal. Es su manera de justificar lo que va a hacer: meterle la mano en el bolsillo al trabajador. Una verdadera solución a la crisis debe implicar revertir las políticas neoliberales que han dado paso a la crisis para beneficiar a la mayoría.

El gobernador, Luis Fortuño, ha decretado un estado de emergencia fiscal. Es su manera de justificar lo que va a hacer: meterle la mano en el bolsillo al trabajador.

Para formular sus planes estableció un comité de asesores del cual excluyó a todos menos a banqueros y empresarios. Les preguntó entonces: ¿En que bolsillo debo meter la mano? Ellos han utilizado la oportunidad para defender sus intereses y pasarle el costo de la crisis a los trabajadores. Han recomendado despidos y congelación de nóminas, cancelación de convenios colectivos, recortes a los servicios públicos, aumentos en la matrícula de la Universidad, y arbitrios regresivos a la gasolina y las llamadas por celular. En fin, cualquier cosa antes de ver sus intereses afectados.

Los empresarios en el poder

No cabe duda que se trata de un gobierno de los ricos. No es que sea la primera vez, todos han defendido los mismos intereses. Pero ver al gobernador Fortuño, cederle el micrófono a Richard Carrión en conferencia de prensa, para que éste contestara las preguntas que Fortuño no podía contestar a los periodistas nos parece emblemático de la orientación de la nueva administración. Fortuño viene a completar la implementación de la agenda neoliberal y privatizadora de los patronos, lo mismo que Aníbal Acevedo Vilá intentó hacer pero fracasó.

Aspira a desmontar gran parte de los servicios que ofrece el Estado para que pasen al sector privado y generen ganancias para unos pocos. La crisis fiscal del Estado Libre Asociado (ELA) es producto de décadas de privilegios y exenciones para los ricos que pagan porciones muy pequeñas de sus ingresos en impuestos. La Ley de Incentivos Industriales de 2008 redujo aun más las contribuciones para las corporaciones a un promedio de 2.5 por ciento, pero todas las propuestas presentadas por la nueva administración para aliviar la crisis se niegan a revertir dichas reducciones. Se trata entonces de usar la crisis fiscal como excusa para beneficiar aun más a las grandes corporaciones.

El gobierno parece ignorar que las políticas fiscales a favor de los ricos han sido la causa principal de la presente crisis. Estas políticas han sido impuestas de igual forma por ambos partidos. Aun así, el nuevo gobierno insiste en hacer pagar a los trabajadores.

La pasada administración anunció miles de despidos gubernamentales, impuso el IVU y aumentó el costo de las utilidades. A partir de 2006 este tipo de políticas provocó una recesión en Puerto Rico aun antes de que la economía de Estados Unidos estuviera en problemas.

Ahora, Fortuño quiere aumentar el desempleo y el costo de la vida del trabajador, ¡encima de todos los aumentos de los últimos años! Y ahora la crisis fiscal se complica, no solo con una recesión nativa, sino con una masiva crisis económica mundial.
Ambas crisis, han sido causadas por los ricos y sus representantes políticos en el poder. Pero lejos de aceptar su responsabilidad, intentan utilizar la crisis a su favor, repetir la receta que nos puso en esta situación en primer lugar, y apelar a la idea patriótica de sacrificio compartido para ganar apoyo popular. Los ricos, que nunca comparten los beneficios, quieren ahora compartir las perdidas.

Mientras los empresarios siempre han defendido la santidad de los contratos legales, ahora proponen la cancelación de los convenios colectivos, que no son otra cosa que contratos legales. Los trabajadores en Puerto Rico han visto sus salarios reducirse ante los aumentos en el costo de la vida, la imposición de nuevos impuestos, y el recorte de beneficios marginales y servicios públicos. Más de una década de políticas neoliberales ha aumentado la desigualdad de ingresos en Puerto Rico y la pobreza va en aumento. Los empresarios, sin embargo, están dispuestos a violar sus propias leyes con tal de exprimir hasta la última gota de riquezas de los trabajadores.

Los ricos se siguen beneficiando

Mientras proponen la privatización de servicios básicos como la educación y la salud argumentando que es mejor cuando el Estado no interfiere en la economía, solicitan todo tipo de ayudas gubernamentales cuando sus negocios están en peligro. Banco Popular recibió $950 millones de dólares como parte del CPP, un programa de rescate federal. Se espera que además reciba entre $300 y $900 millones del TARP, otro programa de recate. Mientras tanto, su presidente Richard Carrión se llena la boca hablando de sacrificio compartido, proponiendo más miseria para el pueblo trabajador, mientras resiste con uñas y dientes cualquier propuesta de aumentar los impuestos a la banca o a las corporaciones.

Alianza Pública-Privadas

Los patronos proponen generalizar el uso de nuevas modalidades de privatización, más depredadoras y peligrosas. En Puerto Rico quieren utilizar las Alianzas Publico-Privadas introducidas durante la pasada administración. Se trata de transferir las propiedades y recursos del Estado a manos privadas, manteniendo un por ciento mínimo en manos del gobierno. En algunos casos el propio gobierno crea una entidad privada de entre sus allegados, asume los costos, le traspasa los bienes públicos y luego le paga renta por servicios que antes el propio gobierno proveía a un menor costo. Se trata de un saqueo a los fondos públicos. Plaza Universitaria en la Universidad de Puerto Rico (UPR) es un ejemplo de ello. Con fondos de la institución inversionistas privados se apropiaron de casi una cuarta parte del recinto universitario, que ahora está obligado a pagarle renta a los privatizadores.

Ahora con la excusa de la “Emergencia Fiscal” ésta y otras medidas van a ser impulsadas por empresarios y partidos políticos. Intentarán justificar su ataque a los sindicatos en nombre de la crisis, argumentando que se trata de sectores egoístas que no están dispuestos a asumir la parte de los ‘sacrificios compartidos’ que les toca.
Nada más lejos de la verdad, los que no quieren asumir ningún sacrificio son ellos, los magnates multimillonarios.

Quieren pasarles los sacrificios a los trabajadores y los pobres, sean unionados o no. Lo que pasa es que los sindicatos asumen posturas de resistencia que benefician a toda la clase trabajadora e imponen límites al egoísmo de los patronos, a quienes les encantaría destruir los sindicatos para tener el camino libre y así poder aumentar la explotación del trabajador.

La cancelación de los convenios colectivos, así como toda una serie de medidas anti-obreras propuestas, atentan contra los intereses de la mayoría en nuestra sociedad.

El movimiento obrero puertorriqueño necesita levantar su fuerza para reclamar resolver la crisis de los trabajadores. (Foto 2004, en apoyo a la UIA)

El movimiento obrero puertorriqueño necesita levantar su fuerza para reclamar resolver la crisis de los trabajadores. (Foto 2004, en apoyo a la UIA)

Luchar por mejoras para toda la clase trabajadora

Una verdadera solución a la crisis debe implicar revertir las políticas neoliberales que han dado paso a la crisis para beneficiar a la mayoría. La Ley de Incentivos Industriales debe ser eliminada. Las contribuciones a las grandes empresas y los más ricos deben ser aumentadas de manera progresiva, los que ganan más pagan una mayor proporción. Tan sólo esa medida terminaría con la crisis fiscal.

El sistema de salud debe ser nacionalizado de manera que todos estemos cubiertos por un plan de salud universal. Los servicios básicos que provee el gobierno deben ser financiados adecuadamente y los privatizadores que han penetrado en las agencias y corporaciones públicas deben ser eliminados. El ataque a los empleados públicos debe cesar, los convenios cancelados deben ser reestablecidos y a los empleados públicos se les debe reconocer el fundamental derecho a la huelga.

Todos los trabajadores en Puerto Rico han sido sometidos a una reducción de sus niveles de vida, por tanto, todos debemos exigir aumentos de sueldos proporcionales a los aumentos en el costo de la vida.

Nada de esto es fantasía. Debemos estar guiados por la defensa de nuestros intereses de clase, los de la gran mayoría trabajadora. Los trabajadores no debemos asumir la lógica de la crisis, eso sólo nos pone en desventaja. Mientras Richard Carrión y compañía gritan “¡Crisis!”, en realidad nadan en millones. Las riquezas existen en abundancia pero se usan para privilegiar a unos pocos. ¡Exijamos que la Emergencia Fiscal se resuelva con medidas para el beneficio de la mayoría!

About these ads

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 47 seguidores

%d personas les gusta esto: