Socialismo Internacional

Periódico de la Organización Socialista Internacional

Howard Zinn, el historiador de la gente

Posted by Socialismo Internacional en febrero 5, 2010

Howard Zinn, activista y autor durante medio siglo y probablemente la voz más conocida de la izquierda norteamericana, ha muerto el 27 de enero a los 87 años. Howard fue parte integrante de incontables luchas por la justicia y la igualdad en los Estados Unidos durante muchas décadas. A los ochenta años estaba tan convencido como lo había estado muchos años antes, cuando fue testigo y participante en las grandes batallas del movimiento por los derechos civiles y la lucha contra la guerra de Vietnam.

Murió de un ataque al corazón en Santa Mónica, California, cuando disfrutaba de unos días de vacaciones. De acuerdo a sus amigos, también estaba preparando la próxima charla pública, que realizaría en una semana – a un auditorio repleto, como siempre.

Howard es recordado por La otra Historia de Estados Unidos (A People’s History of the United States, 1980), que enseñó a millones de personas la tradición oculta de la protesta, la resistencia y la rebelión en América. Se han vendido unos 2 millones de copias de La otra Historia de Estados Unidos – obra casi única en el mundo editorial que vende cada año más copias que el año anterior.

Alan Maass le rinde tributo a este historiador que hizo historia.

En 2004, Howard y el coautor Anthony Arnove produjeron un volumen complementario – “Voces de la Otra Historia de Estados Unidos (Voices of a People’s History of the United States), que recopila discursos, artículos y ensayos, poesía y letras de canciones de aquellos y aquellas que formaron parte de las luchas narradas en La otra Historia. Voces transmite las palabras de Frederick Douglass, Sojourner Truth, Eugene V. Debs, Fannie Lou Hamer y muchos, muchos más a una nueva generación.

En diciembre Voces fue llevada a la pantalla en un magnífico programa de dos horas visto por millones de personas en el Canal Historia. Extractos del libro fueron interpretados por un destacado reparto de actores como Morgan Freeman, Matt Damon y Marisa Tomei; artistas musicales como John Legend y Bruce Springsteen; y poetas como Staceyann Chin.

Junto a La Otra Historia y Voces, se encuentran muchos otros libros. SNCC: Los Nuevos Abolicionistas (SNCC: The New Abolitionists) informó desde la primera línea de batalla por los derechos civiles en los años 60. Todo un elenco de escritos que durante décadas, desde Vietnam: La Lógica de la Retirada (Vietnam: The Logic of Withdrawal) hasta Terrorismo y Guerra (Terrorism and War), cuestionaron el militarismo y el imperialismo.

Zinn también demostró su talento como dramaturgo –entre sus obras están Emma, sobre la anarquista Emma Goldman, y Marx en el Soho, que trajo a Karl Marx de nuevo a la vida en el Soho contemporáneo de la ciudad de Nueva York, reflejando la relevancia de las ideas socialistas hoy día.

“Sus escritos,” escribió Noam Chomsky en un pasaje citado por el Boston Globe, “han cambiado la conciencia de una generación, y han ayudado a abrir nuevos caminos para el entendimiento y su crucial significado en nuestras vidas”.

Pero Chomsky correctamente continuó añadiendo: “Cuando se llamaba a realizar acciones, siempre podías estar seguro de que él estaría en la primera línea, un guía ejemplar y del que podías fiarte completamente”.

Si Howard se ganó su gran fama como historiador, su propia vida muestra el mismo coraje y compromiso que las luchas que el narró – vivió su vida como parte de la lucha por un mundo mejor.

Howard nació en 1922 en la ciudad de Nueva York, hijo de inmigrantes judíos de clase trabajadora. Después de la escuela, trabajó en los astilleros navales de Brooklyn, donde fue un agitador de base desde el principio.

Se unió a la Fuerza Aérea del ejército durante la Segunda Guerra Mundial y sirvió como bombardero – la misión de 1945 implicó uno de los primeros usos del napalm. La experiencia nutrió su oposición a la guerra años después – como siempre señalaba en sus charlas, el reclamo de que la “guerra buena” consistía en derrotar al fascismo estaba en contradicción con la despiadada defensa por parte del gobierno norteamericano de los intereses políticos y empresariales.

Después de la guerra, Howard fue capaz de estudiar en la Universidad de Nueva York bajo el programa para veteranos de guerra, cursando historia. En 1956, fue contratado como profesor del centro universitario Spelman de Atlanta, lugar tradicional de estudio de mujeres negras.

El movimiento por los derechos civiles estaba fermentándose cuando él y su esposa Rosyln llegaron al sur. Howard era un testigo de sus batallas, sirviendo como consejero a los jóvenes activistas estudiantiles, algunos de cuales formaron el Comité Coordinador No-violento de Estudiantes. Pero también fue partícipe en sentadas y marchas.

Después de ser despedido por defender las protestas de las estudiantes del Spelman contra la administración conservadora del centro, Howard vino al norte para enseñar en la Universidad de Boston.

Allí fue parte del nacimiento del movimiento contra la Guerra de Vietnam. En 1968, cuando el movimiento de liberación lanzó la Ofensiva del Tet, Howard visitó la capital de Vietnam del Norte, Hanoi, junto con otros activistas destacados. En los Estados Unidos Howard ayudó a difundir los Papeles del Pentágono – una acusación irrefutable de los planes de guerra de los Estados Unidos filtrada por el militar Daniel Ellsberg. Su delgada constitución se convirtió en una presencia familiar en la plataforma de oradores de las protestas antiguerra de Boston y el resto del país.

El compromiso de Howard hacia la protesta continuó a lo largo de toda su vida, ya fuera por la oposición a las guerras norteamericanas en Oriente Medio, por el cuestionamiento de un sistema injusto y criminal, por la defensa de los derechos sindicales, o hablando para las víctimas de la represión gubernamental. Era generoso con su tiempo, atendiendo incontables invitaciones de muchos movimientos y luchas diferentes.

En el corazón de cada una de ellas estaba el entendimiento de Howard de que era posible alcanzar la justicia, pero sólo si la gente común luchaba por ello. Como dejó de manifiesto en una charla hace un año:

Somos ciudadanos. No debemos ponernos nosotros mismos en el punto de vista sobre el mundo que tienen los políticos y así decir, “Bien, tenemos que comprometernos, tenemos que hacer esto por razones políticas”. Tenemos que hablar por nosotros mismos.

Esta es la posición que los abolicionistas tenían antes de la Guerra Civil, y la gente decía, “Bien, tienes que ponerte en el lugar de Lincoln”. Lincoln no creía que su primera prioridad fuera la abolición de la esclavitud. Pero para el movimiento contra la esclavitud sí lo era, y los abolicionistas dijeron, “No nos vamos a poner en el lugar de Lincoln. Vamos a expresar nuestra propia posición, y vamos a hacerlo tan enérgicamente que Lincoln tendrá que escucharnos”.

Y el movimiento contra la esclavitud se hizo lo suficientemente grande y poderoso que Lincoln tuvo que escucharlo. Así es como conseguimos la Proclamación de Emancipación y la 13ª, 14ª y 15ª Enmiendas.

Esta ha sido la historia de este país. Cuando se han realizado progresos, cuando cualquier tipo de injusticia ha sido derrotada, ha sido a causa de la acción de la gente como ciudadanos y ciudadanas, y no como políticos. No sólo gemían. Trabajaron, actuaron y organizaron, armando disturbios si era necesario.

En un país con una larga trayectoria de haber reprimido violentamente las resistencias y después haberlas borrado de los libros de historia, la importancia de la contribución de Howard no puede ser pasada por alto. Como el columnista de Nation y colaborador de SocialistWorker.org Dave Zirin ha escrito en tributo de Howard:

Con su muerte hemos perdido un hombre que hizo nada menos que reescribir el relato de los Estados Unidos. Perdimos a un historiador que también hizo historia.

Cualquiera que crea que los Estados Unidos son inmunes a las políticas radicales nunca asistió a una charla de Howard Zinn. Las aulas se llenaban hasta los topes cuando familias enteras, negras, blancas y mestizas, llegaban para escuchar su propia historia, tanto divertida como heroica. “Lo que importa no es quién está sentado en la Casa Blanca. ¡Lo que importa es quien está haciendo la sentada!”, solía decir con una sonrisa pícara. Después de esta sugerencia informal a la desobediencia civil, la multitud estallaba en risas y aplausos. Sólo Howard podía conseguir esto, gracias a que era completamente auténtico.

Howard fue una inspiración para todos aquellos que formamos parte de la izquierda, especialmente en tiempos en los que estábamos emprendiendo batallas difíciles y no ganando la mayoría de ellas. Sus escritos nos enseñaron que la resistencia a la opresión persiste –y que la lucha de la gente común tiene potencial para cambiar el mundo.

También nos enseñaron algo más: que el punto más alto de la lucha sólo es posible gracias a las luchas pequeñas que se han realizado antes –en última instancia, lo que importa es lo que los individuos hacen ahora para oponerse a la injusticia y organizarse en el futuro.

Las palabras con las que finaliza la autobiografía de Howard, Nadie es Neutral en un Tren en Marcha (You Can’t Be Neutral on a Moving Train), son el mejor tributo a su extraordinaria vida:

Estar esperanzado en malos momentos no es sólo romanticismo tonto. Se apoya en el hecho de que la historia de la humanidad no sólo es una historia de crueldad, sino también de compasión, sacrificio, coraje, bondad.

Aquello que elegimos enfatizar en esta compleja historia determinará nuestras vidas. Si sólo vemos lo peor, se destruirá nuestra capacidad para hacer algo. Si recordamos aquellos tiempos y lugares –de los que hay muchos- en los que la gente se ha comportado magníficamente, esto nos dará la energía para actuar, y finalmente la posibilidad de hacer girar la peonza que es este mundo en otra dirección.

Y si actuamos, por muy pequeña que sea la acción, no tenemos porque esperar a un gran futuro utópico. El futuro es una sucesión infinita de presentes, y vivir ahora como pensamos que los seres humanos deberían vivir, rebelándose contra todo lo malo que nos rodea, es en sí mismo una victoria maravillosa.

Originalmente publicado en SocialistWorker.org. Traducción por En Lucha.org

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