Socialismo Internacional

Periódico de la Organización Socialista Internacional

Negociación y poder en la huelga estudiantil

Posted by Socialismo Internacional en febrero 5, 2011

La huelga estudiantil que continúa en el Recinto de Río Piedras es un fenómeno político excepcional. Tras casi un año de intensas movilizaciones y encontronazos, y tras meses de intensa campaña publicitaria gubernamental, el movimiento estudiantil ha sabido regenerarse y mutar para hacer variar la táctica mientras mantiene con firmeza la intransigencia estratégica de la huelga y la acción.

Giovanni Roberto Cáez, militante de la OSI, hace un balance sobre el periodo de huelga hasta el momento y plantea que es necesario continuar las movilizaciones.

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La huelga estudiantil que continúa en el Recinto de Río Piedras es un fenómeno político excepcional. Tras casi un año de intensas movilizaciones y encontronazos, y tras meses de intensa campaña publicitaria gubernamental, el movimiento estudiantil ha sabido regenerarse y mutar para hacer variar la táctica mientras mantiene con firmeza la intransigencia estratégica de la huelga y la acción.

Creo que la huelga ha sido relativamente exitosa, y aunque es evidente que no podemos decir que ha sido o será victoriosa, podemos afirmar que aún existe la posibilidad de ganar.

Puede verse, como asegura un camarada, como un conflicto que ha sido exitoso en tanto ha revelado, mejor que cualquier otro evento actual, la naturaleza, función y dinámica del estado capitalista puertorriqueño. La definición marxista del estado—esa que asegura que se trata de “destacamentos especiales de fuerzas armadas, que tiene a su disposición cárceles y otros elementos”—describe a cabalidad la ejecución gubernamental de Fortuño en la UPR.

Con mentiras intentaron detener la huelga

La huelga actual se produjo a pesar de lo efectiva que fue la mentira administrativa sobre el cierre de la UPR. Aseguraron los detractores de la huelga, increíblemente junto a cientos de simpatizantes de la huelga pasada, que si nos íbamos a huelga nos cerraban la universidad. El fantasma se volvió más grande cuando se juntó con el miedo a la pérdida de la acreditación de la Middle State Association of Higher Education.

La fuerza inicial de la huelga radicó, sobre todo, en haber desmontado esos argumentos de golpe y porrazo: la ocupación policiaca de los recintos demostró que la estrategia gubernamental de transformación de la universidad requiere que ésta esté abierta. Hoy ya nadie habla del cierre ni de la middle state, como ya nadie se come el cuco de la pérdida del semestre académico por huelga.

La negociación como disputa de poder

Durante la negociación exitosa de la huelga sistémica pasada aprendimos que “negociar” es disputar poder. La forma clásica que revirtió la negociación—en reuniones en mesas, en discusiones extensas sobre la redacción de acuerdos y estipulaciones entre las partes—no puede hacernos perder de vista que el poder no lo disputamos los que nos sentamos a “negociar”. El poder de la negociación radicó siempre en el poder de la huelga, en el poder que nos dio las continuas movilizaciones, en el cada vez mayor apoyo y simpatía de amplios estratos de la población.

Son muchos los que creen que durante esta huelga—la segunda parte del mismo conflicto huelgario—no ha habido negociación. Creo que ver el asunto así nos induce a error y nos hace creer que la huelga actual tiene menor fuerza de la que realmente tiene. Es más, la negociación durante esta huelga que comenzó en diciembre inició mucho antes que el proceso huelgario, por allá en el mes de noviembre. La negociación de abril a junio requirió 16 días de huelga y la casi paralización sistémica para iniciarse.

El 3 de noviembre de 2010, seis días antes de la primera de tres asambleas estudiantiles durante el semestre, y 42 días antes del inicio de la huelga, el Presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz, presentó el proyecto del Fondo de Becas, inicialmente sin garantizar el monto total del mismo. Desde entonces, ha sido la propuesta principal de la administración y el gobierno en su intento por desmovilizar las acciones estudiantiles.

El 13 de diciembre, el día antes de que comenzara la huelga indefinida, Fortuño anunció la aportación gubernamental de $1.7 millones al Programa federal de Estudio y Trabajo. Ese mismo día, recomendó enmiendas a la Ley 176 del Fondo de Becas para “garantizar” que este fuera no menor de $30 millones anuales.

Quien vea en estas movidas un gesto de buena voluntad y no las movidas de un gobernante que intenta debilitar al movimiento que lo enfrenta pierde de norte que esas “concesiones” no se hubieran dado sin la movilización, presión y fuerza del estudiantado en lucha. El paro de 48 horas, con barricadas e incidentes incluidos, confirmó que el movimiento estudiantil se había consolidado en un núcleo capaz de hacer posible la paralización.

Del 8 al 13 de diciembre la estrategia administrativa se concentró en la represión. Invadió con policías no sólo a Río Piedras, sino Utuado y Carolina. Comenzando ese lunes 13, quedaron “prohibidas todas las marchas, piquetes y festivales”, lo que eliminó todas las actividades de concentración masiva en el recinto. Por un lado el gobierno aparenta conceder y ofrecer, por el otro, reprime e intenta imponer “el orden”.

Valga aclarar que “las ayudas” no han sido vistas por nadie en ningún recinto y se confirman como promesas vacías y esqueletos discursivos.

La Rectora Ana Guadalupe ha puesto su grano de arena, suspendiendo selectivamente a parte del liderato público del movimiento. Junto a la Junta de Síndicos, Guadalupe ha publicitado la creación de una Beca para los estudiantes graduados proveniente de los intereses del Fondo Dotal.

Como en los ofrecimientos anteriores, nadie ha visto ni un cheque o desembolso de la Beca de Graduados.

Nuestra propuesta es más sencilla, es depositar todos esos dineros en una misma cuenta en la UPR y hacerlo de manera recurrente. La comunidad universitaria, sus diferentes componentes de trabajadores, profesores y estudiantes, decidirán todo lo concerniente a lo académico y a lo administrativo, como debe ser.

El proceso de negociación indirecta que ha habido tiene que analizarse a la luz de la fuerza social que el movimiento estudiantil acumuló y ha utilizado durante el último año. Tiene que verse como un proceso de disputar poder, si nosotros ganamos fuerza, ellos la pierden.

La huelga y la necesaria movilización

Cuando la huelga empezó, la realidad es que el primer semestre académico estaba moribundo. Los profesores tuvieron más de 3 meses para prepararse y terminar sus clases. El crecimiento de las comunicaciones por internet hace más fácil que antes la entrega de trabajos y hasta tomar exámenes.

Así que cuando la huelga comenzó el 14 de diciembre no iban a ofrecerse, de todos modos, muchas clases al interior del recinto. El calendario, además, había sido extendido innecesariamente un mes antes, en lo que fue una movida preparatoria ante la posibilidad de más interrupciones. En muchos casos, las clases ya habían culminado, y en la semana que restaba se darían exámenes finales.

Nuestros números de asistencia al recinto nos dieron, en los días más altos, 800 estudiantes al interior tomando clases.

Así que comenzamos una huelga en finales, con un recinto casi vacío, y con un calendario académico extendido a propósito y diseñado para tener días de sobra en los cuales reponer clases. Para que tengan una idea, oficialmente, el periodo de exámenes finales comenzó el 19 de enero, ¡más de un mes después!

Y aunque hay desgaste, como en cualquier movimiento tras casi un año en “huelga”, los números variados de participación no pueden ser achacados exclusivamente a esto. No olvidemos que continuamos movilizándonos a pesar de no haber clases ni trabajo en el periodo navideño. Nos inventamos la “huelga navideña” adaptando las canciones y el intercambio social de la época. Fuimos efectivos en mantenernos vivos y fortalecer las alianzas y lazos con otros sectores sociales, principalmente con las parrandas por las comunidades.

Ahora los esfuerzos están puestos en la necesaria masificación del movimiento. Creemos que existe la oportunidad real de que miles de estudiantes puedan participar activamente de las movilizaciones, ahora que son llamados a regresar a clases.

Nuestro reto está en demostrar que las acciones estudiantiles son indispensables para defender el modelo de educación universitaria público que está en juego en el conflicto actual. Debemos hacer visible las soluciones a la huelga, mientras se hace cada vez más indispensable la movilización de otros sectores sociales.

Existe el reto de propiciar la organización de comités de apoyo en todas partes, de generar otras paralizaciones y de afectar, después de todo, la normalidad y barbarie de país que nos quieren imponer los “destacamentos especiales de fuerzas armadas, que tienen a su disposición cárceles y otros elementos”, por encima del poder aún no organizado de la gente.

Artículo originalmente escrito para Claridad.

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