Socialismo Internacional

Periódico de la Organización Socialista Internacional

De la violencia reaccionaria al desarrollo de una estrategia política

Posted by Socialismo Internacional en septiembre 23, 2011

COMENTARIO

El capitalismo se mantiene gracias a LA enorme violencia desplegada sobre la gran mayoría de la población. Cuando los trabajador@s y oprimid@s han decidido oponerse y luchar, la reacción demasiadas veces ha incluido el incremento de esa misma violencia.

José Soto Ríos comenta la dinámica de acción y reacción de las luchas y plantea que la violencia progresista no puede descartarse de la estrategia política socialista.

Crónicas de una muerte anunciada

En tiempos donde, tal vez, estemos experimentando el final—esas últimas balas—del  capitalismo actual, varias preguntas [re]aparecen en el escenario político: ¿Se destruirá el capitalismo por cuenta propia?; ¿Qué podemos hacer para impedirlo?; pero tal vez la más importante de todas debe ser esta: ¿qué rol juega la violencia en el desmantelamiento del sistema capitalista vigente?

Si bien es cierto que el capitalismo está atravesando por la crisis más feroz que haya podido atravesar, también no es menos cierto que mientras más se agudiza la misma más tirano o cruel se torna para mantenerse [aunque prefiero pensar para sustentarse].

En la década de los 30’s, el período de la Gran Depresión, se estima que un 75 por ciento de la población [estadounidense] vivía en pobreza.[i]

No era para menos esperarse que la clase trabajadora exigiera mejores condiciones por medio de su propia fuerza o poder.  Y así lo hicieron,

al tener que enfrentar la oposición de la clase trabajadora, la clase dominante respondió con violencia.  En 1932, por ejemplo, la policía de Detroit paralizó una demostración de hambruna compuesta por miles de personas, utilizando metralletas.  Cuatro activistas fueron asesinados y más de 60 heridos.[ii]

Aún así cuanto más burdas las acciones del capital, más empáticos los resultados de aquello/as que las enfrentaron.  Al año siguiente el Presidente respondió, bajo el “National Recovery Act” en la Sección 7, garantizando el derecho de la clase trabajadora a organizarse bajo uniones y sindicatos.

Para los 60’s,

 en Estados Unidos…cientos de miles de afro-americanos participaron en rebeliones urbanas para protestar y confrontar el racismo, abuso policiaco e injusticia.  En aquellos años, se estima que más de 500,000 afro-americanos participaron de alguna forma u otra en estos alzamientos.[iii]

Estos eventos de insurrección, sin embargo, crearon una presión política de gran envergadura provocando que los “issues” que:

 definieron la crisis urbana—viviendas deterioradas, brutalidad policiaca, escuelas ineficientes y desempleo—pasaran de la periferia política a lo que el Presidente Johnson catalogo como “la tarea de más urgencia para la nación”. [iv]

En la década de los 70’s, período influenciado por una serie de cambios ideológicos que trastocaron el sistema capitalista, surge una huelga estudiantil en la Universidad de Puerto Rico en contra del Servicio Militar Obligatorio y la presencia del ROTC en los predios de la institución.  Ante el éxito del movimiento estudiantil, el gobierno responde con actos de violencia en donde resulta asesinada la joven Antonia Martínez.  Sin embargo, en este caso, cuanto más violento se torna el poder capitalista, más poderoso se transforma la oposición, resultando muerto el capitán de la policía Juan Birino Mercado.

Resulta entonces evidente que cuando se pretende, al menos, sacudir el poder de la clase dominante, estos [tal vez atemorizados por perder el control, o quizás mostrando el verdadero rostro del capital] recurren a la violencia de manera frecuente.  No sin antes ignorar que en el proceso reproducen el orden establecido ideológico no sólo para salvaguardar su reputación—su imagen—, sino también para destruir el terreno ganado [tanto en el ámbito físico-económico, como en el ideológico] por el poder de la clase trabajadora.

Y se hace más evidente hoy en día con la aparición de los medios masivos tradicionales de comunicación.  No es noticia nueva [o al menos no debería serlo] que a través de la historia estos medios tradicionales de comunicación masiva, mucho más que responder, contienen su propia agenda política.  Son esa herramienta que [re]presentan ese orden ideológico hegemónico que simultáneamente reproduce [y facilita] el orden social capitalista: la división de clases, el plus-valor, etc.  No hay que recurrir tan atrás en los archivos de la historia contemporánea para evidenciar dicho plan.

Tan reciente como mediados de este mes de agosto, los medios tradicionales internacionales de comunicación buscaban, con gran afán, todas las maneras posibles de tapar el carácter revolucionario obrero que caracteriza las revueltas en Londres, y en el proceso proteger la reputación de los ricos de este país.  Intentan, de sobremanera, encubrir una serie de medidas y proyectos de ley que fomentan actuaciones racistas por parte del gobierno y los diferentes cuerpos que lo componen.  Titulares como “London Riots: Looting and violence continues” por parte del BBC; otros inclusive “Reason for London riots a mystery to all” y “London Police overwhelmed in explosion of violence by futureless youth” departe de The Globe and Mail; y hasta expresiones provenientes del gobierno británico catalogándola como “criminalidad irracional”; sólo pretenden seguir marginando al sector pobre en específico, mientras se minimaliza el asunto a una “ausencia de valores”.

Sin embargo, nosotros/as lo/as socialistas debemos percibirlo, catalogarlo, y mucho más importante difundirlo [hacerlo evidente en los espacios públicos, virtuales, discusiones del día-a-día, etc.] como una muestra de cómo la clase trabajadora y pobre no aceptarán silenciosamente la ‘austeridad’ como solución a la crisis económica.[v]

La violencia progresista organizada

Diferentes acontecimientos en la historia nos han evidenciado que ante al más ínfimo esfuerzo de reemplazar el poder capitalista por uno alterno, resultará en atropellos violentos institucionalizados a mayor o menor escala.  Por tal razón, resulta más prudente que nunca que en estos tiempos se recurra a una organización de carácter anticapitalista en general o socialista en específico.

Pretender quedarnos con los brazos cruzados ante los atropellos antidemocráticos y sumamente violentos por parte del capitalismo y la clase que lo compone, no debe ser ni será el caso para nadie.  Sin embargo, mecanismos de resistencia o combativos sin rumbo o desorganizados serán derrotados con facilidad ante un sistema maduro en estas áreas.  No se trata de un asunto de violencia por violencia o de crear violencia porque sí.  Se debe entender que lidiamos con un sistema estrictamente violento y organizado, y que cada lucha fracasada no sólo le ayuda a madurar, sino que también fortalece esas estructuras organizativas.

Entonces con más pertinencia se debe acudir a la organización de las masas.  Solamente la inserción de diferentes mecanismos de resistencia organizados puede garantizar un efecto coercitivo a las medidas neo-liberales que caracterizan el sistema capitalista actual.  También, y mucho más importante, dicha organización será la responsable de revelar el conflicto de clases que caracteriza las revueltas que están tomando lugar alrededor del mundo— y aquellas por venir.

Los medios, influenciados por el sistema capitalista, se aprovecharán de los sucesos violentos para impulsar su campaña hegemónica.  [Y]  Cuando las tensiones en la vida de las personas—racismo, incrementada pobreza, enajenación…llegan a un punto de ebullición, aquellas [personas] en poder sermonean cuán “errónea es la violencia”.[vi]

La violencia progresista organizada será entonces la responsable de que se perciba tal como un asunto más dinámico, más relativo a la perspectiva de la clase pobre y trabajadora.  La persona organizada será aquella que, reconociendo que la violencia como tal ubica a los movimientos en la esfera pública mediática, se aprovecha de esta situación para ubicar como protagonistas a las masas trabajadoras de cualquier país.  Será este el comienzo del desplazamiento de la violencia progresista de algo burdo a una estrategia política.     


[i]“The 1930’s: Turning Point for U.S Labor”.  International Socialist Review Issue 25

[ii] “The 1930’s: Turning Point for U.S Labor”.  International Socialist Review Issue 25

[iii]   “Urban rebellions and social change”.  http://socialistworker.org/2011/08/12/urban-revolts-and-social-change

[iv]   “Urban rebellions and social change”.  http://socialistworker.org/2011/08/12/urban-revolts-and-social-change

[vi] “A rebellion against racism and poverty”.  http://socialistworker.org/2011/08/12/urban-revolts-and-social-change

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