Socialismo Internacional

Periódico de la Organización Socialista Internacional

Apuntes sobre la lucha estudiantil

Posted by Socialismo Internacional en febrero 16, 2012

Este escrito intenta recoger las discusiones y análisis que sobre la lucha estudiantil se han elaborado en la Organización Socialista Internacional (OSI). Lo compartimos por entender que puede aportar en debates y discusiones que sobre la lucha actual vayan a desarrollarse en los próximos meses.

Incluye:

1. Panorama general

2. Organización y lucha estudiantil

3. Sobre el momento actual

Descargar: Apuntes sobre la lucha estudiantil

Descargar: Alerta Roja Especial

Panorama general

Resumimos algunos elementos de la situación política local e internacional en los cuales creemos es necesario contextualizar la lucha estudiantil reciente.

  1. La economía de Puerto Rico—capitalista y colonial—atraviesa una profunda crisis.
      • La industrialización que cimentó y permitió el éxito capitalista del Estado Libre Asociado, en gran parte ya desapareció.
      • Su efecto político ha sido lacerar la base material e ideológica del Estado Libre Asociado. El ELA, como modelo estatal y armazón ideológico para sostener la dominación del capital en Puerto Rico, también está en crisis junto a la crisis económica.
      • La respuesta de la burguesía fue, también internacionalmente, responder con neoliberalismo a las crisis de la década de los setenta. Sus componentes principales: privatización, desregulación de las leyes laborales y reducción estatal. Una forma enorme de trasferir riqueza al bolsillo directo del capital, en nuestro caso, principalmente estadounidense.
      • La respuesta reciente (últimos 15  o 20 años) de la burguesía local apuesta a lo que llaman “economía del conocimiento” y que se refiere a la parte de la industria capitalista que produce mercancías utilizando conocimiento científico, la mayoría de las veces desarrollado en las universidades. Esto incluye farmacéuticas, industrias de biotecnología, fábricas de semillas o experimentación en pesticidas o elementos de agricultura, entre otros.
      • Para el resto de la clase trabajadora del país, Fortuño se conforma con que trabajen en tiendas y megatiendas asegurándole a las grandes distribuidoras de mercancías mercado seguro en Puerto Rico. El consumismo del país está sostenido sobre la proliferación de centros comerciales y las pocas ofertas laborales y recreativas.
      • La crisis económica actual, mundial en dimensión, y desarrollada de manera peculiar en Puerto Rico, no parece que mejorará en el próximo año.
      • Aunque Fortuño pretenda proyectar recuperación económica, el incremento de un 1% en la economía no puede asegurar aún que haya un repunte. Peor aún, un repunte económico no significa que la vida de los trabajador@s y la mayoría en Puerto Rico vaya a mejorar. Por el contrario, significa mayor explotación y pobreza. La crisis no terminará en los próximos años. El sistema parece auto-asfixiarse.
      • La enorme ofensiva patronal no se detiene, y tiene sus ataques principales en la educación y las corporaciones públicas. Por otro lado, gane quien gane, la prensa burguesa especializada (Caribbean Business) adelanta que debe implementarse una nueva reforma laboral que desregularice aún más las leyes laborales. Todo la clase trabajadora, la que trabaja y la que no trabaja, enfrenta la voluntad despiadada de los ricos de transformar al país para aumentar sus riquezas.
  2. La situación de la UPR ha estado matizada por la situación política, económica y social del país. Algunos consideran a la huelga estudiantil de 1981 como la primera huelga contra el neoliberalismo en Puerto Rico. En algún sentido histórico tienen razón, se trató de la primera señal universitaria de que se abandonaba el modelo de universidad de masas y se apostaba por la universidad de élite, la universidad empresa de nuestros días. Sonaba la trompeta del neoliberalismo. El aumento de matrícula, el primero en la UPR en 40 años, significó ese punto de inflexión. La universidad debía estar orientada a servir a las industrias y al mercado, era y sigue siendo la lógica.  Los veinte o treinta años pasados han estado llenos de la confrontación entre dos modelos de universidad y de país al mismo tiempo. El modelo de país está orientado al empleo basura, a la privatización de las costas y del ambiente, a la producción de medicinas y productos de las ciencias naturales, la biotecnología y  la biociencia. A la UPR quieren dividirla en dos pedazos, y dedicar sus recintos más grandes y productivos a que sean una rama de las empresas capitalistas, esta vez de una manera abierta y descarada.
  3. Paralelamente, la UPR ha visto erosionada su base de financiación estatal. Según está estructurada, si las finanzas del estado empeoran, las de la universidad también. Mantener y mejorar la UPR para que crezca y dé mejor servicio requeriría mayores recursos anualmente. La tendencia ha sido lo contrario, los gobiernos de ambos partidos se han encargado de quitarle de un modo y otro dinero a la UPR. La crisis fiscal, producto de las propias acciones gerenciales y del gobierno, es parcialmente real, si se miran junto a la corrupción y el despilfarro.
  4. Los efectos directos sobre los ofrecimiento académicos y los derechos adquiridos (clases de verano, Certificación #72, exenciones de matrícula, por ejemplo) fueron motores de procesos de organización y lucha como expresiones concretas de la ley 7 y la ofensiva patronal en el país.
  5. Los jóvenes han demostrado (no solo en Puerto Rico) una disposición a la lucha y a las ideas de izquierda mayor que una o dos generaciones anteriores. Debe ser el efecto de no haber nacido bajo la influencia de la guerra fría, de procesos de lucha recientes y de reconocerse sin ningún tipo de futuro. El caso es que escuelas paralizadas y más jóvenes participando de experiencia política prefiguran el desarrollo de una nueva generación de izquierda como el subproducto necesario de esta crisis capitalista.
  6. Se perfilan, de algún modo, elementos de una cultura de lucha emergente, o en potencia, que podría desarrollarse solo y si se desarrollan a su vez más procesos de lucha. Desarrollar el socialismo en Puerto Rico implicará también el desarrollo de toda una cultura obrera y popular perdida, cortada o coartada por la historia.
  7. A nivel de país, l@s estudiantes jugaron el rol de oposición durante gran parte de este cuatrienio. El PPD ni el PIP pueden reclamar haber jugado un papel opositor consecuente en ningún momento. El PPD ni siquiera puede reclamar estar jugándolo ahora, en el año electoral. Ese espacio que se ganaron como interlocutores del descontento popular puede ser llenado por otras fuerzas, pero sigue estando esencialmente vacío. La clase obrera del país sigue siendo un motor sin voz, de pocas organizaciones sindicales, sin partido político…
  8. La mayoría de las uniones y sindicatos han enfrentado el ataque patronal violento con bastante conservadurismo. Si se protestó la Ley7 con algo de vehemencia, el periodo posterior al 15 de octubre ha significado un desastre en términos políticos para la amplia clase obrera del país. Efecto de ese conservadurismo es el atraso en el desarrollo de la conciencia de clase, y colocar a los trabajadores al servicio de los partidos patronales; alimenta la desmovilización y desmoralización.
  9. El contexto internacional puede resumirse en tres frases principales: ofensiva patronal (para intentar salir de la crisis), estallidos sociales y posibles revoluciones. Túnez, Egipto, España, Estado Unidos, Nigeria, Chile, Grecia… En todas partes la lucha de clases asume formas y contenidos distintos pero no deja de señalar la misma realidad: la crisis capitalista busca una salida desesperadamente y en el proceso se está tragando a la gente. La única manera efectiva de enfrentar esa realidad destructiva es desarrollando procesos políticos de confrontación masiva con el capitalismo y sus agentes, los gobiernos, los policías, etc.
  10. A nivel local, el año electoral significará un intento más sistemático por parte del PPD de monopolizar la oposición a Fortuño. Su discurso y sus alianzas serán vitales para la victoria del PPD en las elecciones de noviembre, aunque aún el discurso predominante sea el de Fortuño. Esto quiere decir que la agenda de Fortuño, o sea, la de los ricos del país (la que el PPD comparte), es más fuerte y poderosa, y tenderá a imponerse no importa quien gane en las elecciones. Las decenas de cambios en instituciones y leyes quedarán como herencia gane o no Alejandro García Padilla. El país no le pertenece a su clase trabajadora y las elecciones no ofrecen un espacio adecuado para las fuerzas de izquierda y socialistas. No perfila ser el escenario determinante para desarrollar la conciencia de clase, para potenciar lucha y organización. El mejor escenario, en nuestro modo de ver, son los espacios de lucha que puedan desarrollarse de aquí a noviembre, y después de él. La huelga de la UPR afectó más la estabilidad del gobierno de Fortuño que cualquier medida legislativa de los populares, de eso estamos segur@s.

Organización y lucha estudiantil

Reseñamos algunos elementos de los procesos de organización y lucha que se desarrollaron antes, durante y después de las huelgas estudiantiles 2010 – 2011.

Antes de las huelgas:

  1. Los efectos directossobre los ofrecimiento académicos y los derechos adquiridos (clases de verano, Certificación #72, exenciones de matrícula, por ejemplo) fueron motores de procesos de organización y lucha como expresiones concretas de la ley 7 y la ofensiva patronal en el país.
    • Los reclamos directos y concretos fueron utilizados por fuerzas socialistas y de izquierda para generar comités y acciones directas.
    • Las organizaciones políticas realizaron un intenso trabajo independiente de boletines, foros, entradas a salones de clase, conversaciones de pasillos e interacción pública que fue vital en generalizar ciertos debates y en la creación misma de diversos comités y estructuras de base.
    • Las acciones a su vez fueron utilizadas como espacios para organizar y fortalecer los comités de base. Hasta las ocupaciones de facultad fueron pensadas como procesos que debían fortalecer todas las organizaciones de base. El énfasis no se ponía en el acto de ocupar el edificio sino en la agenda del día, en el itinerario de charlas o actividades que a fin de cuentas acercaría y potenciaría la discusión, la vinculación de nuevos activistas con las organizaciones, etc.
    • Hubo siempre un foco hacia fuera de las estructuras organizativas. Siempre pensábamos en cómo llegar a más personas, cómo fortalecer el comité de base, cómo ampliarlo. O sea, pensábamos el cómo vincular la “vanguardia estudiantil” al resto de la “masa estudiantil”. Era tarea obligada involucrar a más personas.
    • Se hacía propaganda diversa: mesas, pasquines, boletines, entrada a salones, teatro callejero, pintatas, murales, campamentos, charlas, piquetes, etc.
    • El discurso denunciaba los “asuntos pequeños” de los departamentos y facultades vinculándolos al país, a la Ley 7, a los despidos, a la privatización, etc. O sea, mezclábamos agitación y propaganda, o lo que también puede llamarse como “propaganda concreta.” Esta fue una parte importante del trabajo en los inicios que evidencia, de vez, el rol de los socialistas en el proceso.  Se crearon varios comités de lucha que luego formaron el Comité de Estudiantes en Defensa de la Educación Pública (CEDEP).
  2. A pesar de sus muchos aciertos, fue importante que se abandonara el modelo de comité de lucha cerrado que proponía el Comité de Estudiantes en Defensa de la Educación Pública (CEDEP) en el 2009, y que se desarrollaran los Comités de Acción (2009-20010), estos últimos como una estrategia de unir las fuerzas estudiantiles que en aquel momento se oponían a la política gubernamental. Se desarrollaron coordinaciones que pese a sus defectos, lograron aglutinar y movilizar a una parte de la masa estudiantil. De alguna forma la “vanguardia estudiantil” se había ensanchado para ese tiempo (antes de la primera huelga), y adquirió capacidad movilizadora de masa en el transcurso de la huelga mismo.
  3. La administración universitaria se encontraba debilitada pues todavía no se había completado el proceso de absorción de la UPR por parte del PNP. El presidente de aquel entonces, José Ramón de la Torre, apenas fue nombrado en febrero de 2010, a dos meses de la huelga, y los cambios administrativos y gerenciales estaban en proceso. En un sentido concreto, la hegemonía del PNP sobre la UPR desarrollaba su curso, y finalmente fue completado tiempo después de la huelga con el aumento de la Junta de Síndicos y el nombramiento de rector@s, decan@s y administrador@s. Esta debilidad relativa del estado en la UPR fue un factor importante de apoyo para la idea de que era el momento de realizarle una huelga a la administración y el gobierno.

Durante el proceso de huelga de abril-junio 2010:

  1. Se crearon y fortalecieron diversas organizaciones estudiantiles.
  2. Se desarrolló la centralidad del pleno como base del poder estudiantil emergente. La democracia desde abajo—concebida de manera limitante al pleno—se instauró como la norma de funcionamiento estándar para la toma de decisiones colectivas. Fue un efecto contradictorio pues aunque consideramos importantísimo que se redefiniera a nuestra manera la democracia participativa, la estructura creada se convirtió luego en una camisa de fuerza que le restó agilidad, dinamismo e iniciativa a todos los sectores, dentro y fuera de los plenos. Comenzó a hablarse de la “dictadura del pleno”, y se fue excluyente con quien no aguantase las largas horas de debates. Es una de los asuntos más importantes a tomar en cuenta pues procesos cada más intensos de lucha requerirán formas más complejas de organización y coordinación. En nuestra opinión, regresar a la “dictadura” de los plenos para todas (o casi todas) las decisiones del trabajo conjunto de los comités de acción sería un retroceso en el proceso de lucha que necesita reconstruirse.
  3. Hubo un impacto de masa, movilizaciones de masa, vinculación de la vanguardia con la masa. Eso tuvo efectos organizativos e ideológicos sobre buena parte de la población universitaria y del país. Evidenciamos que otra UPR era posible, y que esta solo saldrá de procesos de lucha.
  4. Las acciones de ambas huelgas involucraron al sector más convencido y radical de los estudiantes (y sus simpatizantes de otros sectores). A esta realidad podemos llamarle acciones de vanguardia. La primera huelga fue desarrollada e impulsada por una “vanguardia” relativamente pequeña pero con capacidad movilizadora de masa. Fuimos efectivos en aglutinar a los sectores radicalizados (o que estaban en ese proceso) y en comunicarnos con la masa estudiantil. Ese esfuerzo fue solo parcialmente continuado desde la primera etapa a la segunda (de julio a diciembre), teniendo efectos sobre la capacidad movilizadora de la vanguardia estudiantil. 
  5. Los demás sectores de la comunidad universitaria (profesores y trabajadores) mostraron apoyo y participación, pero eventualmente fueron demostrando cada vez más sus limitaciones y concepciones estrechas y conservadoras de participación y lucha. Durante el segundo proceso reinó la parálisis y el inmovilismo.

 

Entre huelgas- julio a diciembre 2010:

  1. Hubo elementos de desgaste evidentes desde la finalización de la primera huelga.
  2. Una “generación nueva” de activistas se había formado al calor y experiencia de los dos meses de huelga. Esto perfiló características específicas en muchos activistas nuevos. Por ejemplo, hubo ilusiones en la espontaneidad a la cual se le atribuía el “repentino” éxito de la huelga de verano. Como no muchos habían participado de los trabajos anteriores a la huelga, de la preparación de la lucha, de cimentar el camino ideológico, etc., se generalizó la idea de que el proceso había sido exitoso por su novedad, por su creatividad o por su pacifismo, o cualquier otra razón. La idea era un tanto ahistórica, pues tendía a borrar, no tomar en cuenta o subestimar el trabajo de base realizado previo a la huelga. En general, esos elementos (novedad, creatividad o pacifismo) fueron parte importante del éxito de la proyección de la huelga y de su absorción por los medios masivos de comunicación, pero se nos olvidó que tuvimos éxito porque ejercimos la presión política necesaria, para forzar y terminar la negociación. Fue la huelga, con su capacidad de violentar en muchos sentidos el orden institucional, lacerar políticamente al gobierno, y movilizar durante semanas a una masa considerable de gente la que produjo la derrota gubernamental.
  3. El trabajo de base entre huelgas fue discutido a saciedad (cosa positiva) pero no realizado a plenitud. No hubo casi foros explicando los éxitos de la huelga, su historia, los elementos involucrados en su preparación, etc. Esta no es una acusación a nadie, era tarea también de las organizaciones políticas realizar y estimular esas discusiones, pero no se hizo cabalmente. No elevamos la conciencia de la mayoría estudiantil sobre el proceso triunfante, y en el terreno ideológico, los administradores y agentes del gobierno (con la prensa de aliados está vez) hicieron un mejor trabajo en infundir el miedo del cierre y de la desacreditación de la UPR a manos de la Middle State.
  4. Hubo algo de parálisis y algo de exceso de confianza en las acciones después de la primera huelga. Muchos de los activistas regresaron a la “vida real”, reduciendo en algún sentido los recursos de los comités y dificultando el trabajo.
  5. Hubo movilizaciones muy buenas y masivas en el que hubo más potencial organizador que el que los comités y organizaciones estaban experimentados y preparados para realizar. Aún así, el trabajo fue intenso y debe ser revisado y criticado para mejorarse en un futuro cercano.
  6. El discurso de la lucha contra la cuota de $800 dólares se convirtió en una navaja de doble filo, pues mientras era necesario desarrollar la lucha concreta contra la cuota, nuestro discurso movilizador se quedó corto para la magnitud y tamaño de los problemas que se viven en la UPR. Los problemas son más grandes y abarcadores que una cuota o unas exenciones, lo sabíamos, pero nos arrinconamos ideológicamente al economisismo de la cuota, limitando la posibilidad de aglutinar bajo consignas más abarcadoras a cada vez más sectores del estudiantado. Los medios masivos de comunicación ayudaron a arrinconar nuestro mensaje al país, pues somos concientes que hubo elementos de ese discurso amplio que fueron ahogados por los medios. El trabajo independiente del movimiento no enfatizó este aspecto, siendo absorbido luego por el discurso de “fuera la policía” como consigna de transición y de solución. La APPU y la HEEND aportaron a esto último, a limitar las movilizaciones al objetivo de fuera la policía, y la policía sigue en el campus.

Segunda huelga- diciembre 2010 a febrero 2011

  1. El pleno se convirtió, bajo condiciones diferentes a la primera huelga (recinto ocupado por la policía, una huelga necesariamente móvil, confrontativa, etc.) en una camisa de fuerza al que se recurría y atribuía facultades salvadoras. Algo que influenció esta noción fue la desconfianza que fue desarrollándose entre sectores del movimiento que asistía a plenos. Esta fue una limitación importante todo el tiempo.
  2. La inexperiencia general de los activistas en el tipo de huelga que se desarrolló, produjo aciertos y errores que pueden verse como “naturales” ahora, pero que entonces produjo mucha confusión, debates intestinos, ronchas entre personas y grupos, que no siempre pudieron saldarse de manera positiva para todo el movimiento.
  3. Esa misma inexperiencia permitió un aprendizaje importante sobre la violencia como táctica de lucha, sobre la naturaleza del estado y el rol de la policía en el ejercicio del poder burgués. Este es un aspecto positivo vital del segundo proceso que suele esconderse tras las referencias al “pacifismo” de la primera huelga.
  4. Nos faltó capacidad colectiva para manejar las diferencias internas y externas en muchos momentos, dificultándose el trabajo de alianzas y de impacto hacia la masa estudiantil.
  5. El modelo de huelga, los meses en que fue desarrollada, la presencia y abuso policiaco, entre otros factores, provocaron un mayor aislamiento del núcleo radical de lucha (la llamada vanguardia estudiantil) del resto de la población estudiantil que nunca pudo cerrarse mientras estuvimos en huelga.
  6. Convertimos la huelga en un proceso que no intentaba paralizar las clases, creando en el imaginario colectivo estudiantil la confusa noción de que huelga era todo tipo de protesta. Se llegó a decir que era positivo que “la huelga nos la estuviera haciendo la policía”, lo que provocó a su vez una tendencia a la auto-victimización como estrategia para provocar simpatías entre la población. “Fuera la policía” se convirtió entonces en la consigna más aglutinadora y popular, y nos acorralamos bajo ella.
  7. El estado, en realidad, llevaba un proceso de negociación indirecto con el estudiantado en lucha que creemos hubiese rendido frutos si se hubiese generado mayor fuerza social y presión política. Esa negociación tuvo su arma más consecuente en la Beca Rivera Schatz y en los intentos legislativos de coaptar al movimiento. Más que un asunto de dólares y centavos (el dinero siempre ha estado ahí) era una batalla política entre los ganadores y perdedores de la primera huelga. Siempre supimos que sin mayores fuerzas, el segundo round no podría ganarse. La misma semana de la asamblea del 22 de febrero, se sostenían reuniones con políticos que tras “levantarse” la huelga cancelaron, deshaciéndose toda conversación entre los jerarcas y los estudiantes.
  8. La OSI defendió la continuidad de la huelga en la asamblea de estudiantes del 22 de febrero de 2011. Nos parecía que era la mejor manera de crear una discusión amplia anterior a la asamblea sobre estrategias de lucha, sobre qué era verdaderamente una huelga y cómo podíamos vencer a la administración y el gobierno. La posición contraria se acomodaba sin retar en la masa estudiantil el esquema confuso de igualar toda forma de protesta, trasmitía derrota pues no podía explicar cuál iba a ser la diferencia entre un nuevo plan de lucha y lo que ya se estaba haciendo, y no reconocía entonces que una vez desconvocada la “huelga” el reflujo comenzaría, con los efectos típicos de la baja en la lucha. Se transmitieron ilusiones en que se podía levantar una nueva huelga ese mismo semestre, lo que no ayudó a darle claridad a muchos activistas.
  9. La huelga con paralización fue derrotada, pero obtuvo más votos que en ninguna asamblea anterior. La “huelga sin paralización de clases”, un inventó en el que cooperaron diversas fuerzas, resultó ganadora. De algún modo, el debate nos permitió obtener una información adicional muy valiosa:  buena parte de la masa estudiantil se había movido a posiciones pro lucha, fueran estas materializadas de manera activa o de manera pasiva en la UPR. Se debatió fantasiosamente entre dos tipos de huelgas, y no de huelga sí o no.

Tras la segunda huelga – febrero 2011  en adelante:

  1. Tras el final de la segunda huelga, o la segunda parte de una huelga prolongada, se inició un espacio de reflujo y de reorganización. Ese espacio aún persiste de algún modo, pero ha comenzado a desmoronarse producto de los nuevos ataques, el recrudecimiento de la represión, las cámaras, la reforma anti-universitaria, la movilización estudiantil…
  2. La experiencia acumulada en los pasados procesos huelgarios y de lucha en general ha fortalecido todas las organizaciones estudiantiles. También ha fortalecido a todas las organizaciones políticas.
  3. Existe una herencia de lucha reciente que debe ser tomada en cuenta. Decenas de estudiantes coordinan reuniones y preparan eventos con relativa facilidad. Se organizan protestas de todo tipo con una población estable de activistas que asisten.
  4. Existen señales que apuntan a una voluntad de participación política de la juventud universitaria actual. A pesar de la represión con la que se impuso la cuota, a pesar de la propaganda anti-huelga y anti-UPR que los mismos administradores han esparcido en la prensa, a la UPR entran estudiantes con ganas de luchar y defender la universidad pública. Piquetes asistidos, caras nuevas, listas de contactos, descontento en las facultades y departamentos, reuniones, comités… Debajo de la aparente paz se prepara un escenario de confrontación que esperamos se materialice tarde o temprano este o el próximo año.
  5. El sector universitario que podrá levantar la lucha será el sector estudiantil.
  6. El profesorado sufre de terrible parálisis. Existe una “cultura de acomodo”, poca participación política y concepciones pequeño burguesas entre el profesorado que impiden su organización en una fuerza social universitaria independiente, con iniciativa y liderato propio. En otra parte existe temor al despido, a la represalia, etc.
  7. Los sectores de trabajadores están desmovilizados. La HEEND comienza a atravesar un proceso de reorganización interna después de la desastrosa presidencia de Wilberto Jiménez. Durante sus varios años de presidente, la Hermandad se desmovilizó en los momentos más importantes y la desmoralización reina en la matrícula. Algunos recintos abandonaron su participación en la estructura nacional, debilitando toda la organización gremial. Del Sindicato de Trabajadores de la UPR puede decirse que está efectivamente neutralizado tras años de relaciones amistosas con la gerencia y administradores universitarios. Solo la base de esos sindicatos pueden romper estas tendencias.
  8. El estudiantado retiene una experiencia de trabajo colectivo importante. Esa experiencia aún no se ha colectivizado en discusiones, foros, escritos, libros, talleres, etc. Este periodo puede ser útil para todo eso.
  9. Aunque pueda afirmarse que se respiran algunos aires de lucha, no podría afirmarse que estamos totalmente fuera del reflujo tras la huelga. Hay nuevos aires, sí, pero necesita hacerse un intenso trabajo con la masa estudiantil si pretenden levantarse procesos de lucha más activos e influyentes. Como en el punto anterior, este periodo de tiempo puede ser útil para eso.

Sobre el momento actual

Mientras el ataque de los empresarios continúa sobre la UPR, el estudiantado debe fortalecer su organización y capacidad de lucha. 

Ideas para el momento actual:

  1. El impulso hacia un cambio de modelo en la universidad está alimentado por el necesario cambio (desde el punto de vista de la economía capitalista) del modelo de producción y acumulación de capital en Puerto Rico. Ese proceso lleva madurándose un par de décadas pero tomó impulso decidido en la última década, con Fortuño y sus aliados intentando completar el proceso. Este elemento de análisis es importantísimo para enmarcar la lucha actual y futura.
  2. La universidad en nuestros tiempos—como toda la educación—es una herramienta de la economía capitalista para perpetuar el sistema de desigualdades y de explotación. Cualquier análisis de la universidad, aislada de la situación del país, de los planes de los ricos en el país, caerá en una abstracción ciega.
  3. Existen bases subjetivas sobre las cuales construir un nuevo movimiento estudiantil que se nutra de la experiencia pasada (reciente y más histórica) para adelantar nuevos planes y programas de lucha. Alguna evidencia puede tomarse de los piquetes recientes y de la expectativa que puede sentirse en facultades y pasillos.
  4. Es necesario que los grupos de estudiantes que se organizan en estos momentos rompan con la tendencia a mirar sólo a los activistas que ya están de alguna manera alrededor de los trabajos políticos. Se necesita volver a anunciar las reuniones ordinarias, realizar foros y charlas, generar boletines que denuncien los asuntos concretos que se viven en los departamentos y facultades al mismo tiempo que se vincula todo eso a la situación desesperante del país.
  5. Por la misma razón, es necesario desarrollar análisis sobre el momento actual que al menos puedan ser discutidos—sino asumidos—entre todas las “fuerzas estudiantiles” tendentes a la movilización. Esos espacios de debate y politización nunca han existido apropiadamente y deben desarrollarse para la mejor salud y democracia del movimiento. Hace falta también que ese análisis se plasme en un tipo de declaración sencilla que incluya generalizaciones sobre la situación política actual, la situación de la juventud, la situación del problema del sistema público de educación (Universitario, Secundario), y en base a esto desarrollar un plan de acción (foros, ocupaciones, charlas, visita a los salones, etc.) que pueda implementarse.
  6. La idea de un Encuentro Estudiantil bien organizado, con foros y debates políticos menos inmediatos, ha dado vuelta en el movimiento mucho tiempo. Este semestre podría ser un buen momento para intentarlo.
  7. La idea de desarrollar una contra reforma a la oficial no es mala, pero a veces tiende a consumir las escasas energías que se tienen en esperanzas medias vacías. Ni la mejor reforma universitaria puede aprobarse (si quiera discutirse) sin generar suficiente fuerza social, sin vincularse con sectores de la clase trabajadora, etc. Creemos que el esfuerzo principal de los activistas que se oponen a la restructuración de la UPR debe ponerse en la organización y gestión de actividades que eleven la claridad política sobre lo que está pasando y fortalezcan la organización de comités de lucha.
  8. Las movilizaciones estudiantiles tienen la capacidad de ser exitosas tanto y en cuanto no se limiten a una visión estrecha de sí mismas. Vemos como socialistas la movilización estudiantil como una parte importante de la expresión de la dinámica de clases en el país. La reorganización de la explotación capitalista en el país implica la reorganización de sus herramientas ideológicas y formativas (escuelas públicas, universidad, etc.). Incrementar la lucha estudiantil desde una perspectiva de clase, con la claridad del tipo de modelo de universidad que se rechaza, y al que se aspira, nos parece la mejor manera de potenciar el desarrollo de la conciencia de clase (anticapitalista) entre el estudiantado y sus sectores aliados. El impacto de las movilizaciones en el país también pueden afectar la dinámica de lucha entre las clases sociales, indispensable para cualquier lucha en la UPR.
  9. Es necesario desarrollar un plan de acciones que nos permita entrenar, preparar y aprender colectivamente a hacer lucha. Los que hoy se movilizan y organizan no sabían hacerlo antes de la huelga y aprendieron. Del mismo modo, no puede concebirse la lucha como momentos particulares (“la huelga de tal día a tal día”) sino como procesos sociales en los cuales la gente aprende y enseña de manera dialéctica.
  10. Queremos generar debates y discusiones que puedan fortalecer la lucha en la UPR. Nos parece que contrario a otros tiempos, podemos hacer una labor más consciente de organización y preparación para procesos de lucha que no podrán depender exclusivamente del grado relativo de espontaneidad de algunos eventos, y que por el contrario, se requiere el mayor esfuerzo posible ahora en las tareas de organización y acumulación de fuerzas.
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Una respuesta to “Apuntes sobre la lucha estudiantil”

  1. [...] es el segundo escrito  reciente de la OSI en el que intentamos generar debates sobre la dirección del movimiento [...]

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