Socialismo Internacional

Periódico de la Organización Socialista Internacional

Esbozo de un análisis de la coyuntura actual

Posted by Socialismo Internacional en marzo 23, 2012

Estudiantes rechazan las cámaras de vigilancia en el Recinto de Río Piedras / 13 de marzo 2012/ Foto: Indymediapr.org

Estudiantes rechazan las cámaras de vigilancia en el Recinto de Río Piedras / 13 de marzo 2012/ Foto: Indymediapr.org

Análisis y Comentarios

El movimiento estudiantil que ha enfrentado valientemente al gobierno por los pasados tres años vive un proceso de reorganización interesante. Los debates, análisis y reflexiones, en este contexto, se tornan de vital importancia. Nos parece que las pasadas semanas de actividad señalan elementos contradictorios que deben ser abordados políticamente, o sea, sin personalismo ni sectarismo, sino con respeto y argumentos.

Este es el segundo escrito reciente de la OSI en el que intentamos generar debates sobre la dirección del movimiento estudiantil y sus posibles objetivos. Esperamos estimular la discusión y generar más documentos y debates.

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El siguiente escrito consiste en una reflexión sobre las condiciones que rigen la vida del movimiento estudiantil del Recinto de Río Piedras.

De más está decir que no es exhaustivo, mas bien intenta generar una serie de discusiones que son necesarias para el desarrollo del movimiento. Es menester aclarar que cuando hablamos de la coyuntura actual no estamos considerando lo que en el análisis marxista se llaman condiciones objetivas. No hay un análisis sobre el estado del país, ni de la vida interna de la administración universitaria, etc. Su enfoque está en el actor principal de la lucha universitaria, el movimiento estudiantil. Se trata entonces de un análisis sobre las condiciones subjetivas.

Por último, aclaramos el uso del termino “movimiento”. Cuando en este escrito se habla de movimiento, del movimiento estudiantil, nos referimos específicamente a la actividad de los Comités de Acción y de las organizaciones políticas, por considerarlas el núcleo fundamental del movimiento estudiantil. Sin embargo, por lo regular este término incluye a todo el estudiantado que está activo políticamente y que no necesariamente está organizado en un comité o en una organización política.

Contexto General:

Desde el final de la segunda huelga en febrero de 2011, el movimiento estudiantil comenzó a experimentar síntomas de reflujo en la actividad de lucha. Fue considerable la merma en reuniones y actividades de difusión o protesta. Se reflejó en una cierta desorientación sobre el periodo y el qué hacer. Diversas realidades atravesaron y atraviesan el movimiento estudiantil:

  1. las organizaciones políticas de base estudiantil del algún modo abandonaron los comités de acción. Algunas presencialmente, otras como proyecto aunque siguieron físicamente asistiendo y participando de reuniones. Se trata de una asunto importante, pues creemos que los comités de base que surgieron previo a la huelga de 2010 se alimentaron grandemente de las organizaciones políticas socialistas; para nosotros esto es una parte importante del contexto para poder hacer un análisis más o menos completo. Desde el Comité en defensa de la Sala de Reserva de Sociales, pasando por el CEDEP hasta los Comités de Acción, las organizaciones socialistas fueron fundamentales en proveer experiencia, destrezas de organización e ideas políticas. Lejos de ser algo de lo cual presumir, se trata de reconocer, por un lado, que los movimientos (de todo tipo) tienen una experiencia dada, a veces mayor, a veces no, y por el otro, que l@s socialistas, puesto que se han dedicado por años al estudio y la acción, pueden ayudar a adelantar y hacer mejores las luchas. Los activistas deseamos que la lucha avance lo más pronto posible, sea lo más efectiva, lo más masiva. Deseamos desarrollar poder desde abajo, en este caso poder estudiantil. Nada de eso se hace sin un proceso rico y dinámico de acumulación de fuerzas y experiencia. Las organizaciones políticas han provisto y continúan proveyendo experiencia importante al desarrollo del movimiento estudiantil. Su rol, en vez de ser reprimido o constantemente supervisado negativamente, debería poder desarrollarse con plena libertad y honestidad. Las organizaciones políticas debemos colaborar con libertad, honestidad y buena voluntad en los movimientos, proveyendo y aceptando críticas constructivas que adelanten las luchas y la organización. El sectarismo no es bueno, necesitamos de otra cultura política que potencie la unidad y facilite la acción común.
  1. Las organizaciones políticas, en general, se fortalecieron y han definido mejor sus proyectos políticos y organizativos. El rol que pueden jugar es considerablemente mejor y de mayor importancia que en cualquier otro momento.
  1. Un proceso de reorganización del movimiento estudiantil comenzó una vez se desconvocó la acción huelgaria en febrero de 2011. Ese proceso incluye:

i.     expulsión de estudiantes activistas, muchos de ellos organizadores y agitadores.

ii.     algunos estudiantes terminaron sus carreras en el último año.

iii.     algunos estudiantes interrumpieron sus estudios por alguna razón, sea esta relacionada a su participación en la huelga o no.

iv.     Estudiantes que evidentemente se quedaron fuera por la cuota, entre ellos activistas.

v.     algunos activistas se sienten desconvocados a participar de nuevo en otro proceso de lucha. Para algunos, el rechazo a la huelga se convirtió en el rechazo a la lucha.

vi.     Fuga de activista de los comités a los consejos de estudiante.

vii.     entrada de nuevos estudiantes, muchos simpatizantes del movimiento estudiantil. Much@s entran a la UPR sabiendo que puede haber protestas o huelgas y eso no les desanima, para algunos es la razón por la cual entran.

  1. Desde enero identificamos una tendencia del movimiento hacia la superación del estado de reflujo en el cual se encontraba desde la pasada huelga. El caso de Camila Rodríguez, el plan de seguridad y el proyecto de reforma han sido los causantes de este resurgimiento. Reflejo de esto son los dos piquetes convocados en las primeras semanas del semestre, la celebración de distintas asambleas por facultad, la marcha del 8 de marzo y la Asamblea General de estudiantes del 13 de marzo de 2012.
  2. Este proceso de reorganización del movimiento estudiantil ha estado entorpecido por la falta de discusiones, de balances del pasado y de sectarismo. Todos factores que tenderán a limitar el desarrollo de un nuevo movimiento estudiantil en su conjunto si no es atendido políticamente, si no apartamos el personalismo y la discusión pequeña. Nos preguntamos todo el tiempo: ¿Qué hace avanzar la lucha y la organización?

Dos debilidades fundamentales:

Existen dos debilidades fundamentales dentro del movimiento. A una podría llamársele debilidad programática y a la otra debilidad organizativa. Un detalle importante es que estas dos debilidades vienen arrastrándose desde la segunda huelga.  Podemos identificar el origen de cada una en la historia reciente del movimiento. Desde luego, una complementa y refuerza a la otra, teniendo como efecto la limitación del potencial de acción del movimiento en su conjunto.

  1. I.      Argumentos para un Programa de Lucha:
  1. Entiéndase por programático los principios filosóficos-políticos, las exigencias a corto plazo y los objetivos a largo plazo que tiene el movimiento. En ese sentido podemos emitir el siguiente juicio luego de tres años de vida del actual movimiento estudiantil: Existe una actitud pragmática entre el estudiantado activista de enfocarse plenamente en las exigencias a corto plazo en detrimento del esclarecimiento de unos principios y unos objetivos que contribuyan a la cohesión interna del movimiento. Las discusiones de carácter más “teórico” continuamente son echadas a un lado por la inmediatez de responder a los problemas más cercanos. En otras palabras, lo coyuntural se traga las visiones a largo plazo
  1. El efecto más claro de esta ausencia son las confusiones en torno a los Comités de Acción, a su identidad como movimiento. Por ejemplo, los comités carecen de documentos que funcionen como una base ideológica que ofrezca coherencia política. ¿Cuáles son los objetivos de los comités? ¿Organizar a los estudiantes? ¿Organizar para qué?
  1. Podemos identificar cuatro causas que explican esta ausencia de discusión política:
    1. La debilidad y fragmentación de la izquierda socialista del país. Como se decía anteriormente, históricamente son las organizaciones socialistas las que tienen unas discusiones y unas concepciones ya elaboradas. La experiencia histórica enriquece la perspectiva de lucha de los nuevos movimientos. En nuestro caso somos herederos de una izquierda débil cuyo resurgimiento depende precisamente de los estudiantes que se radicalizaron en el transcurso de la lucha universitaria.
  1. La lucha ininterrumpida en contra de las políticas del gobierno no ha permitido reflexiones más profundas. Se trató de dos huelgas consecutivas con solo varios meses entre medio. Y ese entremedio (agosto-noviembre 2010) no se utilizó para profundizar el discurso político. El desgaste de la larga huelga anterior pasaba su factura.
  2. Discontinuidad en el movimiento. Los que comenzaron a construir los comités hace tres años, en su mayoría, ya se graduaron, o están trabajando o están expulsados. El “pase de batuta” ha sido precipitado y desorganizado. La experiencia acumulada por muchos compañeros y compañeras no ha sido socializada sistemáticamente. Por otro lado, esta discontinuidad ha significado la pérdida de una cultura de continua comunicación y consulta entre organizaciones políticas y compañer@s. Antes de ambas huelgas existía una mejor comunicación entre todo el mundo ya que la mayoría de las personas se conocían por lazos de amistad o por compartir ciertas experiencias de lucha por lo menos desde el 2005. Esa comunicación, mediante la cual cada grupo dentro del movimiento consultaba regularmente sobre las ideas, las reuniones y las acciones de los demás, ha colapsado en gran medida.
  3. Cuando el gobierno actual ganó las elecciones e impuso la Ley #7, recortando una gran parte del presupuesto de la Universidad de Puerto Rico, el movimiento estudiantil tenía como objetivo claro algo muy concreto: construir una huelga. No sabíamos cuando iba a ser ni como; pero si sabíamos que la huelga venía y que iba a ser dura. Todas las acciones iban dirigidas hacia ese fin. En cambio, luego de ambas huelgas, no existe en estos momentos un objetivo claro que tenga la misma función que tenía la huelga en aquel entonces.
  1. La debilidad programática aludida no consiste en discusiones filosóficas que no poseen ninguna relación sobre nuestra práctica. Los problemas teóricos-abstractos de un momento pueden ser los problemas prácticos-concretos de otro momento.
  1. Un ejemplo de cómo esta debilidad hizo mella en el movimiento fue durante la segunda huelga contra la cuota de $800. En términos políticos, el discurso del movimiento estudiantil significó un retroceso ideológico. De hablar sobre la defensa de la educación pública en la primera huelga (al mismo tiempo que se defendían las exenciones de matrícula) el movimiento asumió en la segunda huelga un discurso economicista que giró alrededor de la cuota. Los que defendieron esta postura alegaban que la cuota era el medio por el cual la clase dominante quería achicar la Universidad de Puerto Rico. En efecto, si bien no ha sido el único medio, ha sido uno fundamental. De eso no había duda. Ahora bien, una cosa es cómo el movimiento en su “vida interior” estaba consciente de esta estrategia del gobierno y otra cosa es “el mensaje exterior” que se envió al resto del pueblo. Las personas solidarias de alguna u otra forma con los estudiantes, ¿entendían que la lucha contra la cuota no era solamente una lucha contra un cobro de $800 dólares y era, sobretodo, una batalla contra la imposición de un modelo de universidad que disminuía el tamaño de la educación pública radicalmente? De hecho, es posible que dentro del mismo movimiento ese detalle no estuviera claro.
  1. Debemos partir de algunas premisas: el movimiento estudiantil ha sido y seguirá siendo la principal oposición a la profundización del modelo capitalista neoliberal en Puerto Rico. La solidaridad alcanzada en ambas huelga fue debido a que la gente canalizó su furia contra el gobierno apoyando a l@s estudiantes. Repetimos: l@s estudiantes son (y seguirán siendo por ahora) el polo de oposición radical contra el gobierno.
  1. Tomando en cuenta lo anterior, el movimiento sufrió de una incapacidad política al no poder asumir una oposición radical a plenitud. No estuvo a la altura de la coyuntura. Lejos de ser un juicio pesimista, esta confesión, esta autocrítica, sirve como punta de partida para arrancar de nuevo. El movimiento puede volver a ser el polo de atracción para tod@s aquell@s que se oponen de forma radical en contra del sistema. 
  1. Es en este sentido que auto-limitarnos como mero movimiento “estudiantil”, analizar nuestros problemas y dificultades como meros problemas universitarios constituye un error. Si bien primero hay que construir una base universitaria sólida para “salir para fuera”, es necesario que el salto hacia fuera de la universidad amplíe los objetivos y el discurso del movimiento. La legitimidad del gobierno ha caído tan bajo que el movimiento estudiantil tiene la posibilidad de influenciar y de movilizar a otros sectores de la sociedad. ¡Las ideas radicales de l@s estudiant@s pueden llegar a muchas personas que no encuentran otra alternativa política!
  1. Ampliar el discurso significa discutir y producir. La discusión política y la claridad ideológica en parte tienen como objetivo hacer explícito lo que está implícito en el movimiento. No estamos comenzando desde cero. Si hablamos de producir documentos con unos lineamientos generales se trata, en parte, de poner por escrito una práctica y una serie de ideas que ya el movimiento ha internalizado. Por ejemplo, ¿qué tipo de universidad es la que deseamos? ¿Qué tipo de sociedad?
  1. En términos más precisos, en vez de seguir hablando de lineamientos, principios, etc., podemos trabajar un programa de lucha que sirva como norte a todas las acciones.
  1. ¿Qué debe contener un programa de lucha? Primeramente deben estar las exigencias inmediatas, aquellos problemas concretos alrededor de los cuales levantamos las movilizaciones. Ejemplo: plan de seguridad de la administración, cierre de biblioteca de COPU, la reforma del gobierno. Cada exigencia debe exponer aquello a lo que el movimiento se opone, las razones por las cuales se opone y la propuesta que el movimiento impulsa. En segundo lugar, hay una serie de objetivos que son de mayor complejidad que el movimiento busca impulsar a través de su práctica. Matrícula gratuita, democracia interna, autonomía, etc. Por supuesto, esta separación entre lo inmediato y lo de más largo plazo puede resultar bastante arbitrario. En coyunturas como la actual una exigencia “más pequeña” puede resultar en una confrontación y en un cuestionamiento tanto del estado mismo como de la universidad en general. Pero en términos generales, las exigencias inmediatas cambian de coyuntura en coyuntura según vayan surgiendo los conflictos, los objetivos máximos son consistentes  y reflejan los cambios más radicales que desea el movimiento. Por último, también pueden ser incluidos aquellos principios “más filosóficos” que en cierta manera definen al movimiento. En el caso del movimiento estudiantil la democracia participativa o directa ha sido uno de los pilares tanto discursiva como prácticamente durante todo este tiempo. Declaraciones respecto a cuestiones particulares del momento que conciernen al país en general también pueden ser añadidas, por ejemplo, una crítica a la política partidista del país (los partidos no nos representan) en este año de elecciones o una crítica al capitalismo colonial salvaje que nos ahoga como sociedad.
  1. II.    Una organización formal:
  1. Es evidente que el movimiento estudiantil también viene arrastrando desde hace tiempo un serio problema organizativo. A pesar de algunos intentos de formalizar un poco la estructura de los Comités de Acción, estos intentos han fracasado.
  1. Partimos de la premisa de que es necesario formalizar de alguna manera el funcionamiento de los comités. El potencial de acción de l@s compañeros y compañeras que participan en éstos se ve seriamente reducido debido a la falta de comunicación sistemática, la falta de espacios de discusión política y la falta de representación y portavocía oficial del movimiento. De hecho, en el movimiento encontramos a personas que alegan que “la lucha es la que define el tipo de organización que necesitamos”. Esta aseveración tiene cierto grado de verdad. Si bien la lucha concreta impone ciertos tipos de organización, por ejemplo, ante ciertos riesgos de seguridad es inevitable cierta centralización en algunos espacios, esto no significa que el tipo de organización que necesitamos no se pueda discutir desde ya. La lucha define la organización, ¿pero quién define la lucha? Idealmente es el movimiento el que debe intentar definir la lucha. ¿Dónde se organiza el movimiento? En los comités estudiantiles, de acción, en organizaciones políticas, etc. Para el desarrollo próximo del movimiento estudiantil, será necesario mejorar la organización y las relaciones políticas entre todos los colectivos que trabajan, organizan y convocan actividades. El desarrollo de procesos de lucha y organización es más importante que muchas otras consideraciones particulares.
  1. Cualquier propuesta organizativa tiene que tomar en consideración dos aspectos cruciales. Primero, que los comités tienen que tener un grado considerable de autonomía. Cada comité  consiste en un grupo de personas que se organiza de la mejor forma que el grupo mismo establece y que lleva acabo unas acciones sin la necesidad de consultar a otros comités. La experiencia de estos dos años demuestra que una excesiva centralización en un espacio en común de todo el movimiento organizado (los plenos) es nefasta para la acción y la creatividad de los comités de base. De hecho, otorgarle tanta centralidad a los plenos significa que las discusiones políticas de importancia se trasladan de las bases al pleno, donde las personas con más capacidad de hablar en público pueden hegemonizar la discusión de manera más fácil. La autonomía de los comités es saludable para el desarrollo de otros compañeros y compañeras en las discusiones del movimiento.
  1. En segundo lugar, una propuesta organizativa debe reconocer que los comités de base son parte de un organismo mayor, que son los comités reunidos en pleno. Los comités no son distintas organizaciones políticas que trabajan por separado y que se reúnen de vez en cuando para asumir posturas en conjunto. La división en distintos comités solo responde a la necesidad de dividirnos el trabajo por facultad (o por departamento u alguna otra instancia). Tenemos, pues, no un conglomerado de grupos que trabajan independientes unos de otros sino un conjunto de comités que son parte de un solo movimiento organizado que tiene los mismos objetivos (los cuales deberían estar definidos en el programa de lucha). Bajo esta concepción de los comités, el pleno es una especie de asamblea donde se encuentran todos los miembros de todos los comités. Es erróneo llamar a este espacio una multilateral. El concepto de multilateral implica la fragmentación de los comités como si fueran organismos totalmente separados unos de otros. El hecho de que hasta el momento los plenos son abiertos a todo el mundo, incluyendo a organizaciones que no participan de los comités de base, no significa que el pleno tenga un carácter de multilateral. Esto más bien expresa el grado de democracia directa aceptado por el movimiento. La consideración de un co-gobierno o universidad gobernada por los sectores que la componen no tiene sentido sin la consolidación de una cultura de poder desde abajo. Esto último requiere que el estudiantado rompa de la dependencia de las estructuras burocráticas y los comités podrían brindar las herramientas para lograrlo fomentando el desarrollo de poder directo y desde abajo. En miras de comenzar a desarrollar espacios alternos de poder para el estudiantado los comités, o los plenos de comités, podrían coordinar y convocar plenos más amplios, en un futuro asambleas estudiantiles, donde se deliberen y se implementen planes de acción. Cabe mencionar que nada de esto ocurre de la noche a la mañana y requiere de la experiencia organizativa que solo se adquiere luchando.
  1. Siguiendo esta línea, es necesario preservar un balance entre la autonomía de los comités de base y la dirección política del movimiento. Cada comité debe responder a una misma política general. En ese sentido, la autonomía de las bases posibilita la aplicación de esta política general de acuerdo a las condiciones que cada comité tiene que enfrentar. Si fuéramos a definir entonces la función de los plenos tomando en consideración los pasados puntos, entonces quedaría más o menos así: el pleno es el espacio central de los Comités de Acción donde se debe establecer la postura general que asume el movimiento ante la coyuntura y en donde se esboza de forma general un plan de trabajo. Dicho de otra manera y resumiendo un poco el funcionamiento de los Comités de Acción propuesto por este escrito: el pleno decide la postura y el plan de trabajo mientras que los comités de base preservan su autonomía para llevar a cabo dicho plan. Un ejemplo de cómo debería funcionar el movimiento bajo esta organización: “La administración universitaria decide implantar un nuevo plan de seguridad; los comités de base discuten dicho plan y llevan sus ideas a un pleno, donde el movimiento discute la postura que se asumirá y se establece un plan de trabajo en común para todos los comités. El plan de trabajo surge del análisis que se haga de las condiciones que existen. El pleno identifica que el estudiantado en general no conoce las consecuencias y los orígenes de dicho plan. El plan de trabajo entonces establece que una de las tareas primordiales de los comités es informar al estudiantado sobre el plan de seguridad propuesto. Los comités tiene la autonomía para decidir la forma en que llevarán a cabo el plan de trabajo, ya sea con boletines, poniendo mesas, micro-mítines, etc.”
  1. ¿Quiénes representan al movimiento estudiantil? ¿Quiénes son sus portavoces? Esta pregunta no tiene una respuesta clara en estos momento. La portavocía depende exclusivamente de las actividades que se hagan. No hay portavoces que continuamente invadan los medios de comunicación para criticar y para responder las barbaridades de la administración. Los medios de comunicación tienen que ser retomados por el movimiento estudiantil como otro espacio de lucha política. Ese espacio cobra aun más importancia en un año de elecciones. Por otro lado, si el liderato de un sindicato (digamos, la HEEND) desea reunirse con los Comités de Acción, ¿con quién lo hace? Estas lagunas representan serios problemas para el movimiento. Necesitamos portavoces y representantes oficiales que puedan llevar nuestra voz en los medios y establecer comunicación con otros sectores de la población para construir alianzas estratégicas. La democracia directa o participativa no implica que no hay representatividad. Es imposible que todo el mundo esté en todas las decisiones y en todas las reuniones. La democracia directa implica que estos representantes tengan que rendir cuenta de sus acciones continuamente, lleven la línea política ordenada por las bases y puedan ser destituidos en cualquier momento si las bases lo deciden.
  1. Problemas como el manejo de las finanzas del movimiento son resueltos con comisiones especiales reconocidas por el pleno que rindan informes sobre sus actividades.

 III.       Posturas ante el CRU o Redacción de una reforma universitaria:

a. la idea de desarrollar una contra reforma a la oficial no es mala, pero podría llevarnos a consumir las escasas energías que se tienen en esperanzas medias vacías.

b. ni la mejor reforma universitaria puede aprobarse (si quiera discutirse) sin generar suficiente fuerza social, sin vincularse con la clase trabajadora, etc.

c. algún@s podrían plantear que desarrollar una contra reforma sería un buen paso para crear un movimiento detrás de esa propuesta. ¿Pero cómo es esto posible? Hasta cierto punto, una propuesta ya estructurada hasta el detalle condiciona de ante mano la amplitud y nivel de discusiones del movimiento.

d. la opción más concreta en este caso sería desarrollar posturas generales que constituyan la base para el desarrollo de una visión distinta de universidad. Esa base debe generar discusiones y posicionamientos más ricos que un anteproyecto que tampoco ha sido discutido entre la masa estudiantil y trabajadora de la UPR.

e. la construcción de una nueva universidad basada en estructuras de poder participativo requiere de una cultura que solo se alcanza en la práctica, en la lucha. En el mismo proceso se irá construyendo una universidad distinta.

d. creemos que el esfuerzo principal de los activistas que se oponen a la restructuración de la UPR debe ponerse en la organización y gestión de actividades (marchas, piquetes, ocupación) que eleven la claridad política sobre lo que está pasando y fortalezcan la organización de comités de lucha. Se va a requerir de la práctica para foguearnos y prepararnos para una batalla más dura.

  1. IV.   Las tareas del momento:

De las posiciones expuestas anteriormente, pueden derivarse estas y otras tareas que planteamos públicamente como parte de este debate.

  1. Dos objetivos deben guiar cualquier propuesta y acción: generar las bases políticas para elaborar un programa de lucha del movimiento estudiantil y formalizar la estructura de los comités de acción de acuerdo a unas líneas bien definidas.
  1. Rescatar la cultura que existía de mayor comunicación entre las organizaciones y los compañeros y compañeras que participan en los distintos comités.
  1. Discutir el tema de la reforma desde tres ángulos diferentes: el acceso a la universidad, la organización de la universidad y el contenido de la educación universitaria.
  1. Fortalecer los comités de base integrando a nuev@s miembr@s y estableciendo un ritmo de trabajo en el cual todos participen.
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