Socialismo Internacional

Periódico de la Organización Socialista Internacional

Huelga General en España

Posted by Socialismo Internacional en abril 3, 2012

En Barcelona se vivieron duros enfrentamientos Intensificar la lucha

España atraviesa una de sus peores crisis económicas mientras Europa toda es arrasada, Grecia a la cabeza. La solución de los patronos y de sus gobiernos ha sido imponer medidas de ajuste económico, recortes, despidos, privatización, aumento en la edad de jubilación, entre otras medidas.

En el Estado español, el nuevo gobierno de Mariano Rajoy  y del derechista Partido Popular, intenta imponer una Reforma Laboral que hace más fácil el despido y crea más inestabilidad para los asalariados.

Como en otros países, la clase trabajadora está respondiendo con huelgas y movilizaciones. Acciones que comienzan a trascender las fronteras de los trabajadores y trabajadoras organizados en sindicatos y que comienza a confluir con otros sectores sociales. Se ensaya la unidad sindical en muchos sitios.

El grupo español En lucha pasa balance de la jornada de huelga general del 29 de marzo para intentar plantear cuál debe ser el camino a seguir.

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La huelga del 29 de marzo ha sido un éxito por varias razones. En primer lugar, porque sacar adelante una huelga general con el apabullante nivel de desempleo y precariedad laboral es en sí mismo todo un logro. Muchísimos trabajadores y trabajadoras se juegan mucho más que el sueldo de un día al secundar una jornada de huelga, en especial en el sector privado, y a pesar de ello millones lo han hecho durante el 29M.

En segundo lugar, la huelga ha sido un éxito porque ha sido mayoritaria y el seguimiento en sectores determinantes para la economía ha sido generalizado y mayor que el de la última huelga general del 29S de 2010. La caída en el consumo eléctrico en el ámbito productivo del 88%, según Economistas Frente a la Crisis, muestra que el sector industrial ha secundado la huelga de forma abrumadora. La participación de las y los trabajadores públicos ha sido también alta aunque desigual geográficamente y por sectores, registrándose un seguimiento mucho más elevado en los territorios en los que existen conflictos abiertos contra las administraciones autonómicas por los recortes en el gasto público (Catalunya, Madrid o Galiza). A pesar de la dificultad de secundar la huelga en sectores tradicionalmente sin sindicatos –especialmente el pequeño comercio- la huelga ha sido secundada por unos 10 millones de trabajadores y trabajadoras, entre 4 y 5 veces más que las directamente afiliadas a alguna central sindical. Un llamamiento como el de la huelga general tiene la virtud de poder ser secundado por amplios sectores de la sociedad, con características, situaciones y condiciones de vida muy diversas, pero que tienen en común el hecho de estar compuestos por gente que trabaja, desde gente precaria a amas de casa, pasando por migrantes, personas desempleadas o trabajadores de mono azul, entre otros. La totalidad de la sociedad puede participar en la paralización de la economía, reforzando los piquetes que garantizan la libertad de huelga. Es decir, aunque la fuerza principal reside en la paralización de la producción desde los centros de trabajo desde dentro, la huelga general ofrece la posibilidad de actuar conjuntamente a millones de personas. Esto diferencia a la huelga general de otros medios de lucha y la habilita como herramienta general para el enfrentamiento entre las clases sociales, entre la minoría a la que le interesa la aplicación de la reforma laboral, los recortes, la privatización, etc. y la mayoría que los sufren. La huelga general sigue siendo el único momento en el que millones de personas golpean con un mismo objetivo y al mismo tiempo, generando pérdidas a aquellos que ostentan el poder económico. El 29M todo esto ha ocurrido a una escala mayor que en las dos huelgas generales anteriores, la del 2010 y la del 2002.

En tercer lugar, la huelga ha sido un éxito porque el nivel de combatividad y amplitud de los piquetes y manifestaciones ha resultado especialmente elevado. La participación de los movimientos sociales ha nutrido la acción en las empresas y la multiplicidad de iniciativas para llevar la huelga más allá de las éstas se ha hecho notar en calles y barrios, tanto antes como durante la jornada de huelga. Los piquetes unitarios –sorprendentemente grandes en Madrid, Barcelona y otras capitales- han implicado a activistas del 15M y a multitud de personas sin filiación sindical. Se ha puesto en movimiento a más activistas y se han generado piquetes y manifestaciones donde ni el 29S de 2010 ni en huelgas anteriores hubo actividad pro-huelga. Especialmente destacables han sido las masivas manifestaciones durante la mañana y la tarde del 29M, con más de un millón y medio de participantes y con unas cifras históricas en muchas ciudades. Esto muestra que más allá del paro existe un respaldo social enorme y activo a la lucha contra la reforma laboral del Partido Popular. Los procesos de concienciación social generados a partir del 15M han amplificado la huelga entre la gente que veía estos días como algo ajeno.

Desde la noche del 28 en los piquetes y durante las manifestaciones del 29 ha habido que hacer frente a la represión ejercida por la policía. Ésta ha sido el único contrapeso del Estado y la patronal a la potencia y determinación de los piquetes durante la madrugada y la mañana del 29M. Ya avanzada la jornada en Barcelona, las cargas se produjeron incluso antes del comienzo de las manifestaciones. Aprovechamos para denunciar la campaña criminalizadora y de manipulación lanzada desde el Govern de la Generalitat e instigada por el Ministerio de Interior contra las y los detenidos durante la jornada del 29M, ya que es de unas dimensiones no vistas desde hace muchos años (con de momento 3 jóvenes detenidos en los piquetes de la mañana bajo prisión preventiva) y no tiene otro objetivo que desgastar e insuflar el miedo dentro de los movimientos.

Uno de los aspectos a destacar es que las huelgas generales, aunque al día siguiente vayan a ser las direcciones de CCOO y UGT las que se sienten a negociar con el gobierno, no pertenecen a nadie en particular sino a toda la clase trabajadora. Por eso se ganan y pierden como clase, no como tal o cual sindicato. De ahí la importancia de romper con el sectarismo, tanto por un lado como por el otro. Esto de manera natural se observa en los piquetes donde personas de diferentes sectores se enfrentan juntas a esquiroles y policía. Por esto, habría sido deseable que más sectores articulasen bloques críticos dentro de las enormes manifestaciones convocadas por los sindicatos mayoritarios. La unidad de acción entre los distintos sindicatos es una cuestión de vital importancia para articular una respuesta lo más fuerte posible y para que la izquierda sindical tenga más incidencia en el momento de apostar por subir el nivel de la movilización.

Tras la derrota de facto del PP en Andalucía, el Gobierno de Rajoy se enfrenta ahora a un movimiento laboral que se ha reactivado globalmente, reforzado y ganado confianza. La onda expansiva del 15M ha influido claramente tanto en la huelga como en las grandes manifestaciones de febrero contra la reforma laboral y, posiblemente, se vea retroalimentado él mismo por el nivel de movilización general que induce el éxito de la huelga. El próximo 12 de mayo ya se está moviendo como fecha para la siguiente gran movilización general del 15M contra las medidas del PP.

Tras el 29M nos encontramos con una base sólida para continuar la lucha contra la reforma laboral, los recortes sociales y las medidas anticrisis. Los recortes de los presupuestos públicos anunciados por el Gobierno del PP el día después de la huelga son muy duros, conllevan una reducción drástica en educación (21,2%), sanidad, servicios sociales e igualdad (13,7%) y la eliminación completa del refuerzo de la partida de dependencia. A pesar de la disposición expresa e inmediata de la dirección de CCOO y UGT para sentarse a negociar la reforma laboral, el Gobierno de Rajoy se encuentra –al igual que algunos de sus homólogos en otros estados- con una fuerte presión por parte de la Unión Europea para no rebajar el ritmo y la intensidad de los ataques sociales. Es poco probable que ceda en cuestiones de peso frente a las demandas de los movimientos y sería un error que CCOO y UGT entraran en una dinámica de desmovilización para la negociación. Los sindicatos deben convocar ya otra gran jornada de lucha.

No cabe otra alternativa que continuar la lucha e intensificar la presión por nuestra parte. En este sentido, toca reforzar los lugares de trabajo con una actividad que mantenga el debate y la disposición a volver a movilizarse, al tiempo que perfeccionamos la organización para la próximas movilizaciones internacionales del 12 de mayo y los bloqueos que se están preparando para el día 15 del mismo mes bajo el paraguas de la huelga del 99%.

Aprovechemos el impulso del 29M para lanzar la resistencia. Continuemos la lucha para retirar la reforma laboral y parar los recortes antisociales. Hemos demostrado que es posible.

En lucha, 30 de marzo de 2012

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