Socialismo Internacional

Periódico de la Organización Socialista Internacional

Balance elecciones en Grecia

Posted by Socialismo Internacional en mayo 24, 2012

Los extremos políticos crecen en medio de la crisis

Los extremos políticos crecen en medio de la crisis

Votan contra el hambre y la miseria del “Memorándum” y los paquetes impuestos por la Unión Europea

¡Movilización de masas para impedir la burla de la voluntad popular e imponer el no pago de la deuda y la ruptura con los esclavistas del euro y la UE!

Las elecciones parlamentarias en Grecia el 6 de mayo pasado han tenido una justificada resonancia europea y mundial. Esos mismos días, hubo distintas votaciones en diversos países de Europa, como Francia, el Reino Unido, Italia, etc.

En medio de la enorme crisis mundial, las elecciones europeas han sido auténticos plebiscitos sobre las medidas de austeridad y ajustes. Las elecciones han demostrado que la mayoría de la población se opone abiertamente a pagar por la crisis capitalista.

La corriente internacional Socialismo o Barbarie hace balance sobre el significado y trascendencia de las elecciones griegas.

Las elecciones parlamentarias del domingo pasado han tenido una justificada resonancia europea y mundial. Esos mismos días, hubo distintas votaciones en diversos países de Europa, como Francia, el Reino Unido, Italia, etc.

La misma prensa capitalista, al servicio incondicional de los buitres de Berlín y Bruselas, reconocido que esas votaciones se transformaron, de una u otra manera, en un referéndum contra las políticas de ajuste y austeridad. Expresaron un claro rechazo a la liquidación total de las conquistas históricas de los trabajadores, la juventud y las masas del continente, sacrificadas en aras de salvar al gran capital europeo, y especial a los bandidos de las finanzas, de una crisis histórica de los que ellos son únicos responsables.

Pero entre las distintas elecciones, la de Grecia se coloca en un nivel cualitativamente superior. Aquí no sólo se verificó ese rechazo. Lo más importante es que en Grecia se expresó mediante la ruptura del bipartidismo, con el hundimiento de los dos grandes partidos tradicionales –Nueva Democracia (conservador) y Pasok (social-liberales)– y el vuelco de gran parte de los votos a los partidos, principalmente de izquierda, que rechazaron de una u otra manera el Memorándum y los paquetes de la UE. [►►► ver resultados]

Después del virtual derrumbe de Papandreu y el Pasok tras la grandes movilizaciones de octubre del año pasado, la UE en noviembre impuso un gobierno “técnico” encabezado por el banquero Lucas Papademos, sostenido por una coalición de Nueva Democracia, el Pasok y la extrema derecha de Laos. ¡Esos tres partidos que formaron gobierno con Papademos, se han derrumbado en la votación del domingo 6!

Este es un hecho políticamente trascendental, que sitúa a Grecia en un escalón superior de radicalización en relación al resto de Europa. En Francia o Gran Bretaña, para expresar el repudio a la austeridad y los ajustes, la mayoría siguió votando al otro polo de la trampa bipartidista: a Hollande y al PS, y al laborismo, respectivamente. ¡Pero ni el PS francés ni el Labour Party británico son una alternativa real de ruptura con esas políticas! La demagogia del “crecimiento”, capitalizada por Hollande y que se ha puesto de moda en las últimas semanas atizada por el recrudecimiento de la crisis europea, no implica ningún giro radical, ni siquiera en términos capitalistas.

En Grecia, por el contrario, se hundieron en las elecciones ambos polos históricos del engañoso carrousel bipartidista –el Pasok y Nueva Democracia– y su socio menor, la extrema derecha de Laos.

Pero el voto popular no sólo hirió gravemente este fraudulento mecanismo de dominio político de la burguesía: la alternancia entre partidos que en el fondo tienen le mismo programa. También indicó un salto adelante del estado de ánimo de las masas en dirección a la ruptura con la eurozona e incluso con la misma Unión Europea. Es el otro aspecto fundamental de las elecciones del domingo. Y esto es doblemente importante, porque los sentimientos anti euro y anti UE se expresaron tanto en la abstención (que llegó a un histórico 38%), como en el repudio a los partidos que integraron los gobiernos sometidos a los dictados de la Unión Europea.

Este sentimiento contra el euro y la Unión Europea, que hoy tiende hacia la ruptura, no existía inicialmente. En los primeros tiempos, sobrevivían las ilusiones. La dura realidad de la miseria y los ajustes impuestos desde Berlín y Bruselas fue poniendo las cosa en claro. Pero lo decisivo en este giro en la conciencia de las masas, fueron las inmensas movilizaciones de febrero pasado. Las grandes huelgas y manifestaciones marcaron un antes y un después. Y en Grecia, a diferencia de lo ocurrido en las elecciones francesas, el sentimiento popular anti euro y anti UE, no fue capitalizado principalmente por la extrema derecha, como lamentablemente ocurrió en Francia.

En necesaria una movilización de masas obrera, juvenil y popular que saque a Grecia del impasse político

Al mismo tiempo, hay que señalar que las elecciones han llevado a un impasse político. Sus resultados –tanto la gran abstención como los votos positivos– expresan el repudio al sometimiento a la UE y el Memorándum del hambre, el desempleo y la miseria.

Sin embargo, las tramoyas político-parlamentarias dejan todo el aire. ¡Nadie parece tener, hasta ahora, mayoría para formar gobierno! Ni siquiera con la estafa constitucional que regala 50 bancas extras a Nueva Democracia, se ha podido constituirse un nuevo gobierno que siga aplicando los ajustes de la UE! Por otra parte, un gobierno semejante, aunque consiguiese formalmente los votos paralamentarios, no tendría legitimidad alguna.

Lo grave es que tampoco aparece una salida parlamentaria hacia la izquierda. Alexis Tsipras, el líder de Syriza (Coalición de la Izquierda Radical), que es la “triunfadora moral” de las elecciones, se ha puesto en campaña, por arriba, para formar un gobierno en base a un programa de 5 puntos, el primero de ellos, declarar nulo el Memorándum impuesto por la UE.

Pero la “lucha” de Tsipras para formar gobierno, se limita a reuniones por arriba con los otros líderes parlamentarios. Es muy difícil que, “en frío”, los números den para formar un gobierno “de izquierda”, más aun con el rechazo del KKE, el Partido Comunista, que practica una política ultrasectaria.

En esta situación, si no se logra formar gobierno, se llamaría a nuevas elecciones. Opinamos que esto sería muy negativo: la convocatoria a nuevas elecciones da una oportunidad a la derecha, a la Unión Europea y a la burguesía griega en sintonía con ella, de preparar un contraataque.

El gran problema es que Syriza, como también la Izquierda Democrática se mueven exclusivamente dentro del inmundo pantano parlamentario. Y a su vez, el KKE, practica en el siglo XXI el sectarismo stalinista del “tercer período”.[[1]] Así, se desentiende de la cuestión, so pretexto de que Syriza no está por la ruptura con la eurozona.

Efectivamente, Syriza e Izquierda Democrática no quieren llegar hasta la ruptura con la eurozona ni menos aun con la Unión Europea. Son formaciones políticas similares al Front de Gauche de Mélenchon en Francia o Die Linke de Lafontaine-Gysi en Alemania: no sólo están encuadradas en “reformar” la UE, sino que son orgánicamente alérgicas a la movilización de masas, y a cualquier cosa que no sean las elecciones y la charca parlamentara.

¡Pero la única manera de quebrar el fraudulento impasse post-electoral no son las reuniones en ese pantano, sino la movilización! ¡Que las masas que votaron de una u otra forma contra el Memo y los paquetes de la UE, salgan a la calle para imponer lo que expresaron con ese voto!

Es probable que Tsipras y Syryza especulen que una nueva elección les daría más votos y bancas. Pero como sucede muchas veces, las especulaciones electoralistas de este tipo de corrientes políticas suelen ser un tiro por la culata[2].

En este contexto, otro factor negativo es la actitud de las burocracias de las centrales griegas –GSEE, Adedy y la Federación de Maestros–. Tsipras los invitó a reunirse para discutir sus propuestas. La respuesta de los burócratas fue que los sindicatos “no tienen un rol constitucional en la formación del gobierno”.[[3]] ¡Así “se lavan las manos” estos traidores. ¡Como si los trabajadores no sufrieran las medidas de hambre y despidos tomadas por los gobiernos!

Es que los burócratas traidores de la GSEE, Adedy y Cía. son mayoritariamente afines al Pasok o a Nueva Democracia. Siempre hicieron todo lo posible para frenar, impidiendo que Grecia llegase a una huelga general indefinida, cuando en más de una ocasión hubo condiciones de sobra. Pero, al mismo tiempo, ha sido notable en los últimos meses el crecimiento en el movimiento obrero y sindical de comités de acción, comités de huelga y otros organismos, que conducen luchas que pasan por encima de las direcciones burocráticas.

Creemos que los activistas sindicales y juveniles independientes de estas burocracias deben ponerse al frente de impulsar una amplia movilización de masas para imponer la voluntad popular expresada el 6 de mayo: ¡Basta de ajuste! ¡Abajo el Memorándum y todas las medidas dictadas por la troika! ¡La movilización de los millones que votaron contra el Memo y los paquetes, puede romper este impasse político!

¡Aceptar tranquilamente el entierro de estas elecciones, es dar una nueva oportunidad a los enemigos de los trabajadores y el pueblo griego!

Junto con lo anterior, es fundamental avanzar en medio de esta crisis política con la tarea estratégica más de fondo que está planteada: alentar todas las formas de organización independiente, los comités de huelgas, las coordinaciones de lucha que se están poniendo en marcha, las experiencias de ocupaciones de lugares de trabajo, y tratar de que las mismas se vayan centralizando regional y nacionalmente, trabajando por una perspectiva de poder de los explotados y oprimidos, de la clase trabajadora.


Notas:

[1].– “Tercer período”: línea ultra sectaria de los partidos comunistas, dictada por Stalin entre 1928 y 1933. Durante el “tercer período”, los partidos comunistas se oponían a toda forma de unidad de acción y de frente único. Esta política, aplicada en Alemania hacia la socialdemocracia y otras corrientes del movimiento obrero, facilitó el triunfo de Hitler en 1933.

[2].– Ir mansamente hacia nuevas elecciones es un crimen, incluso en el terreno puramente “democrático”. A Syriza parece no ocurrírsele convocar a una amplia movilización de masas para imponer lo que dice en su programa: el rechazo al Memorando. Pero tampoco contrapone a la salida conservadora de llamar a nuevas elecciones, la propuesta de una Asamblea Constituyente revolucionaria, que en base al rechazo del Memorándum y del sometimiento a la UE, y al actual régimen, discuta el futuro de Grecia. La tarea más inmediata es la de movilizar. Pero si esto no se logra, la consigna de Constituyente es una de las alternativas frente a la convocatoria a nuevas elecciones.

[3].– Makis Papasimakópoulos, “Elections 2012: Live news blog”, Athen News, May 9 2012.

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