Socialismo Internacional

Periódico de la Organización Socialista Internacional

Cara-a-Cara contra el Referéndum

Posted by Socialismo Internacional en agosto 25, 2012

COMENTARIO

Foto de Indymedia PR

Foto de Indymedia PR

Estas ultimas dos semanas de entrada al Referéndum del 19 de agosto dejaron un muy mal sabor en la despiadada boca capitalista—especialmente entre los partidos de lo/as rico/as, el PNP y el PPD.  Del otro lado, el lado opositor, nuestro lado, mucho mas que ser una especie de prefacio para la celebración del domingo, nos dio a reconocer un sinnúmero de elementos muy importantes: la articulación de un movimiento de izquierda amplio y posiblemente revolucionario, el despliegue de una cultura izquierdista que trata desde roles hasta un estilo diferente de confraternización, y, a mi entender la mas importante, la potente capacidad organizativa contra los partidos principales del país y contra sus campañas hegemónicas.

De esta última surgieron diferentes tácticas y estrategias que marcaron momentos altos y bajos durante la jornada.  Sin embargo, desde las primeras—las marchas por Plaza las Américas y Plaza Carolinase establecía un estilo; el motor con el que nos montamos durante esas dos semanas.  Se trató del Cara-a-Cara.  Que no es otra cosa que el acercamiento personal, frente a frente y en forma de dialogo informal con las diferentes personas que componen la clase trabajadora y pobre del país.  [Suena mucho más sencillo ahora que medito sobre ello y lo escribo].

José Soto explica la importancia del trabajo de base que fue vital a la hora de ganar la campaña del No.

No es una estrategia nueva, pero, aun así, no deja de ser revolucionaria—principalmente cuando se articula, se materializa, en los diferentes instantes o momentos.  Revolucionaria por diversas razones. Para empezar, el exponer al activista en contacto directo con las personas permite llegar a un grado de humanismo sincero y conmovedor en muchas maneras que me parece siempre es necesario durante el trayecto revolucionario.  Segundo, el articularse en instantes diferentes y sucesivos, o sea, el sumergirse en la infinita gama de pluralidades que puede definir estos instantes, presenta un acto de renovación continua en el acercamiento de esta estrategia.  Es decir, tu acercamiento nunca va a ser igual porque las circunstancias nunca van a ser iguales [¡Mas revolucionario no se pone!].  Continuando, estos cambios frecuentes de circunstancias agudizan el pensamiento y el discurso revolucionario del activista—como decimos popularmente, espuelean al activista.  La materialización de la teoría se presenta de forma dinámica y nos invita a la retrospección: ¿Cuan lejos, o cerca, nos encontramos de la dinámica popular?

Sin embargo, fue al medir fuerza con el gobierno, con el sistema capitalista y colonial que se presentó de entrada al Referéndum como uno dictatorial y [neo]fascista, que se reafirma esta estrategia como el bastión revolucionario de oposición; además de proveer un análisis sociológico también revolucionario.

Analicemos los hechos o datos de entrada.  El gobierno contaba con una campaña publicitaria masiva y millonaria.  El movimiento de oposición buscaba donaciones y contaba con métodos de alcance limitado: boletines, pancartas en posiciones estratégicas, videos en la web y en las redes sociales, entre otras.  Los partidos llevaban meses lanzando sus campañas.  Nosotros nos organizamos en tan solo dos semanas manejando y balanceando nuestras agendas personales.  Para colmo, al surgir oposición tan bien articulada, el gobierno, dictatorial al fin, aprueba una medida que eliminaba los pocos anuncios masivos (entiéndase aquellos que circulaban a través de la televisión y radio) que hacían campaña en su contra, pero manteniendo los suyos en circulación.

Ante todo este desbalance descubrimos algo: el contacto físico, el calor humano, perseveró por encima de la virtualidad y lo digital.  Un tanto sorprendente dentro del contexto histórico en el que nos encontramos en donde la mayoría de las interacciones se hacen a través de los medios y cuya efectividad especulada fluye sin casi ninguna o muy pocas alternativas.  Y es que muchas veces se nos olvida precisamente eso.  Los medios son, y valga la redundancia, medios.  Son el intermedio entre las personas; un espacio vacío.  Son instrumentos; piezas para el desarrollo.  No son el producto final ni mucho menos la verdad, son mera especulación.

Esto es lo que el gobierno no supo ver.  Tal vez ante la presunción de una arrogante victoria, tal vez ante el desconocimiento funcional de los medios, o tal vez por el mero hecho de que los medios le sirven como comodidad ingrata: permite mantenerlos enajenados en sus círculos proyectando politiquería para no tener que interactuar y hacer política.  Es decir, los permite mantenerse recluidos en las comodidades de sus mansiones y carros lujosos cuestión de no tener que involucrarse con las mismas gentes que tildan de asesinos y criminales.  ¿Se necesita decir más?  Esta vez las campañas masivas mediáticas fueron ese “comfort zone” que evidenciaba la falta de compromiso del gobierno y lo feroz que se ha tornado el Estado.  Al mismo tiempo que acentúa la lucha de clases que, bajo este contexto, se ha tornado mucho más cruda, discriminatoria y fascista.

Nosotros lo supimos desde un principio.  Nuestro compromiso fue siempre con la clase trabajadora y pobre del país.  Sí, los medios nos sirvieron.  La web y las redes sociales fueron el espacio de convocatoria y de anuncio, pero no fueron el trabajo.  No fueron nuestro enfoque.  Sabíamos que la web y las redes sociales, al igual que la publicidad masiva, son efímeras; una fluidez constante a la que no se puede apostar.  Fueron un instrumento más de lucha, pero no fueron el bastión ni el filo de nuestra lanza.

Nuestro trabajo iba dirigido a lo material, a lo concreto, a los cuerpos.  A la transformación genuina que solo se obtiene mediante la interacción humana.  A ese enfrentamiento diverso pero genuino que solo se obtiene mediante el calor del toque humano.  Es decir, nuestro trabajo iba dirigido en lenguaje popular, en medio del ritual del trabajo esclavizador capitalista, sin discrimen, integrado y nunca mediado.  Fue así porque no sabemos de otra forma, porque pertenecemos al “fango” que asusta y desagrada a los políticos de este país, porque de cara-a-cara se ven las emociones y no se hace campaña de ellas.

El Cara-a-Cara nos hizo entender, desde adentro, las necesidades del pueblo trabajador y pobre.  Evidenció que la virtualidad siempre supone un vacío, mientras que lo físico esta lleno del dinamismo que solo los instantes concurrentes pueden materializar.  Nos hizo ver la desesperación de un pueblo, la ausencia de un líder.  Nos hizo ver sus Caras; nos hizo ver nuestro reflejo.

 

 

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