Socialismo Internacional

Periódico de la Organización Socialista Internacional

¿Por qué apoyar la huelga de la UTIER?

Posted by Socialismo Internacional en octubre 28, 2012

Mientras la prensa comercial sigue bombardeándonos con publicidad electoral, una realidad más importante para el futuro del país recorre nuestras calles. Se trata de la huelga de los/as trabajadores y trabajadoras de la UTIER. Como un fenómeno relativamente raro en estos tiempos, la huelga constituye el hecho político más importante de la lucha de clases actual.

La UTIER está haciendo algo de gran valor: retar todas las concepciones sobre la crisis que aseguran que tenemos que aceptar pagar por ella. Nos están diciendo que no tenemos que aceptar bajos salarios ni condiciones malas de empleo, que la cosa puede ser diferente. Es la manera más clara en la que se está diciendo que la crisis la tienen que pagar los ricos.

El mensaje de la huelga, además, es claro: podemos mejorar nuestras vidas y el camino para lograrlo son las acciones colectivas y las acciones directas. El camino es la organización y la lucha desde abajo.

Giovanni Roberto comenta las razones de la huelga y reflexiona sobre su importancia.

Mientras la prensa comercial sigue bombardeándonos con publicidad electoral, una realidad más importante para el futuro del país recorre nuestras calles. Se trata de la huelga de los/as trabajadores y trabajadoras de la UTIER. Como un fenómeno relativamente raro en estos tiempos, la huelga constituye el hecho político más importante de la lucha de clases actual.

La UTIER es un sindicato histórico, tradicionalmente de gran peso en la correlación de fuerzas entre las clases sociales en Puerto Rico. Aunque no ha realizado una huelga indefinida desde 1981, una generación importante de puertorriqueños/as recuerdan la fuerza de la UTIER.

Mi madre, por ejemplo, me decía los otros días: “yo siempre pensé que si la UTIER se hubiese unido a la huelga de ustedes (se refiere a las huelgas estudiantiles de la UPR en 2010-2011) esa huelga se hubiera acabado rápido.” La sentencia viene acompañada de la enorme sensatez de esas personas que sin formación política formal logran concluir cosas grandiosas. Mi madre tampoco vota y siempre la escuché decir que no lo hacía “porque ninguno me da na’, ninguna me paga el sueldo, yo al otro día de las elecciones me tengo que levantar e ir a trabajar como si na’.” Aunque este año va a ir a votar, y le gustan Rogelio y Bernabe, la he oído mencionar varias veces que hay que “parar a Fortuño.” Así estarán muchos y muchas. Y su posición abstencionista se acerca bastante también a una población en aumento que identifica intereses antagónicos entre los que gobiernan la sociedad y los que trabajamos.

Pero la UTIER no solo se está montando sobre su peso histórico, mas bien están haciendo algo de gran valor actual: retar todas las concepciones sobre la crisis que aseguran que tenemos que aceptar pagar por ella. Nos están diciendo que no tenemos que aceptar bajos salarios ni condiciones malas de empleo, que la cosa puede ser diferente. Es la manera más clara en la que se está diciendo que la crisis la tienen que pagar los ricos.

La huelga ha retado las mismas posiciones de la UTIER de hace unos años, cuando apostaban a esfuerzos más mediáticos. Algunas veces se llegó a decir que las huelgas no le beneficiaban a nadie. Tanto las huelgas estudiantiles como está demuestran, que lejos de ser una estrategia fuera de moda, un esqueleto del pasado como dirían algunos/as, las acciones colectivas de acción directa, de obstaculización de labores y estudio, son acciones de plena actualidad. La huelga: herramienta importante e imprescindible de los pobres y trabajadores en lograr conquistas que mejoren su vida.

La prensa está confundiendo al pueblo haciendo parecer la huelga como una egoísta e insensible que terminará aumentando los costos de energía de todos/as. Esto no es cierto, y buena parte del trabajo de apoyo debe dirigirse a explicar el por qué de esta huelga.

El trabajo que hacen los empleados UTIER es uno de alto riesgo. Se trabaja con líneas vivas de electricidad que pueden causarle la muerte, como a los seis trabajadores que han muerto en los últimos años producto de las condiciones de trabajo. Si a un oficinista se le daña la computadora no se muere, pero si un trabajador UTIER no tiene el descanso laboral suficiente ni sus condiciones de trabajo son adecuadas, este podría tener un accidente y morir.

Los trabajadores de la UTIER quieren negociar una nueva política de salud y seguridad que garantice las horas de descanso. Contrario a lo que dice la prensa, la UTIER quiere que haya menos horas extras, lo que en realidad beneficia a las finanzas de la AEE porque limita la paga doble y debería redundar en nuevas contrataciones. Frente al enorme desempleo en la isla, la UTIER está proponiendo de manera concreta crear empleos aumentando el personal de la AEE. Y todos ganaríamos.

Defienden también el respeto a su plan médico. El gobierno ofrece modificar el plan médico y la licencia de recuperación por enfermedad. Es el camino de la destrucción de la salud. Eso no se puede permitir.

En el área salarial piden aumentos de 6%, 7% y 8% en los próximos tres años. Han presentado cálculos y estadísticas que demuestran que los aumentos salariales son necesarios debido, en buena parte, al aumento en el costo de vida. Si sube todo, deben subir los sueldos también.

El mensaje, además, es claro: podemos mejorar nuestras vidas y el camino para lograrlo son las acciones colectivas y las acciones directas. El camino es la organización y la lucha desde abajo.

A muchos/as les cuesta entender que la UTIER exija aumentos. Puede escucharse decir que “uno que se gana poco y sobrevive, y mira, esta gente, que gana bien, exigiendo aumentos que después voy a tener que pagar yo, que pantalones.”

Cierto. Muchas personas ganan poco y hacen mucho, bueno, “sobreviven” con lo que cobran. Pero la cosa hay que verla al revés. Precisamente porque todos y todas debemos ganar sueldos decentes, sueldos que nos permitan vivir, ingresos que puedan viabilizar las mejores condiciones de vida posible, y condiciones de trabajo saludables y seguras, la huelga de la UTIER debe ser la huelga de todos.

“Un golpe a uno es un golpe a todos/as”, dice la consigna de solidaridad. Pues una victoria de unos/as es una victoria de todos/as. Con su exigencia clara de aumentos salariales en medio de la crisis del capitalismo, la huelga de la UTIER nos pide gritar en la otra dirección: ¡nos merecemos vivir mejor, merecemos ser felices!

Pero la actitud actual del patrono-gobierno es no negociar. Aunque es cierto que se han negociado partes del convenio, lo medular e importante está siendo ignorado por los gerenciales de la AEE, con el Ing. Jesús Colón a la cabeza.

La estrategia del gobierno, por el contrario, parece ser la represión directa contra los trabajadores/as. A penas poco menos de una semana de huelga y ya hay cinco miembros de la UTIER acusados de sabotaje, obstrucción indebida, intimidación y violencia. Se refieren al bloque legítimo de los huelguistas de la UTIER de las plantas Costa Azul de Guayanilla y una de Yauco. Un caso en corte comienza esta semana en el Tribunal de Ponce.

Un movimiento de solidaridad, apoyo y participación se está generando alrededor de grupos organizados y activistas. Ya comienzan a convocarse plenazos, encuentros para discusiones políticas de género e igualdad y caravanas. También se discute cuáles deben ser los siguientes pasos para presionar a la AEE y fortalecer la huelga. Algo bueno está pasando.

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