La polarización social se ha exacerbado a niveles sin precedente. Lo que antes se disimulaba y escondía bajo un manto de cortesía artificial o desprecio compasivo se manifiesta hoy, abiertamente, como racismo, sexismo y clasismo, y propicia dispersión y fragmentación. En la frustración, hay también un ánimo acomodaticio. Quienes dan por sentado que Ulises Ruiz cumplirá su término en la oficina que ocupa, consideran realista restablecer interlocuciones con los aparatos institucionales. Al fondo o al lado de todo eso, sorprendentemente, hay otro ánimo alegre y decidido, lleno de iniciativa e imaginación, que no deja de actuar y prepara serenamente los siguientes pasos.
