
Un hombre escribe "No SCAF" en repudio al gobierno militar.
CIENTOS DE miles han llenado las calles de El Cairo y otras ciudades para exigir la salida del régimen militar, luego de que la policía atacó a 100 manifestantes en Plaza Tahrir el 19 de noviembre. Las movilizaciones –a una semana de la elección de una asamblea constitucional– son tan masivas como las que provocaron la caída del régimen Hosni Mubarak.
Después de días de represión que ha dejado al menos 33 muertos, el gobernante de facto de Egipto, el mariscal de campo Mohamed Hussein Tantawi, prometió una transición hacia un presidente civil electo para julio, seis meses antes de lo originalmente planeado.
El régimen pos Mubarak, liderado por el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (SCAF, por sus siglas en inglés), también hizo otras concesiones, incluyendo una orden prohibiendo a los miembros del Partido Nacional Democrático (PND) –el partido de Mubarak– a participar en política durante cinco años. Mientras tanto, los civiles en el gobierno, encabezados por el Primer Ministro Essam Sharaf, renunciaron el 21 de noviembre bajo la presión del movimiento de masas.
Sin embargo, Tantawi se negó a retirar un plan para imponer una constitución que daría a los militares control sobre su propio presupuesto y que mantendría a los generales como los últimos árbitros de la política egipcia. Esa postura sólo antagonizó a los manifestantes, quienes demandan que el gobierno militar renuncie de inmediato.
En esta entrevista, MOSTAFA OMAR, miembro de los Socialistas Revolucionarios de Egipto y periodista de Ahram Online, habla con LEE SUSTAR sobre la dinámica y las perspectivas del movimiento revolucionario de Egipto.
El 25 de enero del 2012 se celebra un año del comienzo de la revolución.
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